Archivo de Público
Domingo, 6 de Julio de 2008

La burra, Marlango y los cuartos

PATRICIA GODES ·06/07/2008 - 20:03h

Montreux (Suiza) es el primer festival de jazz que se abre a otras músicas. En el año 1973, su fundador y director, Claude Nobs, jefe de la oficina de turismo suiza y amigo de Nesuhi Ertegün, fue nombrado director de la multinacional discográfica WEA (la actual Warner) en Suiza. En 1994, Miguel Bosé, artista de Warner, nunca un jazzman -por muy majete y famosete que sea-, actúa en Montreux.

Se abre la veda: Junior Marvin, Willy de Ville y varios africanos actúan en Donosti Jazzaldia 1991.

Entra en juego la esponsorización pública. El promotor tiene que convencer al responsable de Cultura del Ayuntamiento que se tercie (que puede no saber quién es Stochelo Rosenberg, pero necesita demostrar que su gestión atrae a mucho público): los Manhattan Transfer, Johnny Winter y Van Morrisons de turno se apoderan de los festivales de jazz. La irrupción de los patrocinadores privados es la debacle.

Señores promotores, señores gestores culturales: no quieran quedarse con la burra cuando reciban los cuartos. En el jazz actual están pasando cosas suficientemente brillantes para no necesitar incluir a grupos pop o pianistas cubanos.

Como dice el prestigioso crítico de jazz Juan Claudio Cifuentes: "Si pido paella, no quiero que me sirvan fabada". Si acudes a un festival de jazz quieres ver jazz. Si el soul y la música africana llenan más que el jazz, esponsoricen festivales de soul y de música africana. O llámenlos "Festival de Verano" de Donosti, San Javier o Collado Villalba, pero no engañen a la gente: porque Marlango no es jazz. Y Liza Minnelli tampoco.