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Domingo, 6 de Julio de 2008

El cohete prendido por Uxue Barkos abre los Sanfermines de 2008

EFE ·06/07/2008 - 07:47h

EFE - La diputada y concejal de NaBai, Uxue Barkos (2d), tras encender el tradicional cohete con el que comenzaron los Sanfermines de 2008, entre gritos de vivas y goras al santo de las miles de personas que se dieron cita en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona.

Con el tradicional cohete, que este año ha prendido la diputada y concejal de NaBai Uxue Barkos, han comenzado a las doce del mediodía los Sanfermines de 2008 entre gritos de vivas y goras al santo.

Una temperatura fresca, el cielo con nubes y claros y un sesenta por ciento de probabilidades de lluvia, que de momento no ha llegado, no han impedido que miles de personas, foráneas y visitantes, se hayan dado cita en la plaza consistorial y sus aledaños para participar del inicio de esta fiesta internacional.

"Pamplonesas, pamploneses, viva San Fermín. Iruindarrok, gora San Fermín" ha sido la frase elegida por Barkos para lanzar el cohete, una fórmula que no introduce novedades salvo en el orden del género porque, según ella misma ha comentado que lanzar el chupinazo, un momento "mágico", no sólo es un "honor" sino también una "responsabilidad" para hacerlo de manera que agrade a todos.

Respondida con los vivas y goras de rigor, los cánticos festivos y la música se han situado como protagonistas del momento y así seguirán hasta el día 14, aunque antes del cohete ya inundaban la plaza consistorial, que a falta de unos segundos para las doce se ha convertido como cada año en un mar de pañuelos rojos en espera de ser anudados al cuello.

Mientras en el interior del Ayuntamiento los concejales de la suspendida ANV, Mariné Pueyo y Mikel Gastesi, han intentado colocar en un balcón una ikurriña, por lo que han sido desalojados del salón por agentes de la Policía Municipal.

Y es que el chupinazo es sin duda uno de los principales actos de Sanfermines que ven millones de personas porque se sigue en directo a través varias cadenas de televisión, incluido un canal internacional, además de las pantallas gigantes instaladas en distintos puntos del centro de Pamplona, un espacio ocupado desde horas antes por las cuadrillas que han entonando el cuerpo con los típicos almuerzos.

Frente a la tranquilidad que respiran el resto de barrios de Pamplona, bares y cafeterías céntricas de la ciudad se despertaban con el particular agosto que les suponen estas fiestas, con reservas para esta mañana hasta completar el local a pesar de los precios gracias a un público dispuesto a olvidar por unos días los problemas económicos y a consumir más de lo habitual.

Y como muestra las botellas de cava descorchadas en todos los puntos que han seguido el cohete en directo, antes, durante y después del mismo, las menos para beber ya que en su gran mayoría han estado destinadas a mojar al vecino.

Y es que, aunque la temperatura no acompañe para estos remojones, se trata de un gesto que se asume como un elemento consolidado en los Sanfermines, no así los huevos que en los controles de acceso a la plaza consistorial quedan confiscados para impedir que se arrojen contra personas y edificios.

Así ha comenzado un programa que durante 204 horas, hasta la medianoche del 14 de julio, incluye un total de 484 actos, de ellos 204 musicales, 214 dirigidos al público infantil, 30 taurinos, 8 institucionales y los 28 restantes de diversa naturaleza, y la gran mayoría de ellos con la calle como escenario pues ella es el lugar y el centro de los Sanfermines.

De hecho la propia alcaldesa Yolanda Barcina indica en el saludo del programa de fiestas que "cada día surgen en nuestra ciudad decenas de situaciones divertidas, apariciones espontáneas que nos recuerdan que los Sanfermines son unas fiestas de todos y para todos" pues sus "únicos requisitos son las ganas de pasarlo bien y el respeto a los demás y a la ciudad".

Una invitación a disfrutar que acepta la inmensa mayoría de ciudadanos porque a partir del cohete se abre un paréntesis de casi nueve días en su vida cotidiana en el que cabe casi todo con el único propósito de disfrutar.