Archivo de Público
Domingo, 6 de Julio de 2008

Rajoy menosprecia al sector crítico que representa Nebrera

No realizó en su discurso ni una sola mención a la candidata que logró el 43% de los votos

MARÍA JESÚS GÜEMES / FERRAN CASAS ·06/07/2008 - 13:10h

 

Ni una sola mención. Al cerrar el revuelto congreso del PP catalán, Mariano Rajoy prefirió no pronunciar el nombre de Montserrat Nebrera durante su discurso. Como si la diputada no hubiese sido capaz de lograr el 43 por 100 del respaldo de los compromisarios, como si no fuera el símbolo de los descontentos y la muestra de la división interna que sufre el partido, como si no existiera...

El líder del PP no parece partidario de integrar a los críticos y menos aún de otorgarles algo de protagonismo. No lo hizo en la dirección nacional con Gabriel Elorriaga, que puso en duda su liderazgo, ni con Juan Costa, que amagó con presentar una candidatura alternativa. Ahora no iba a ser menos y su menosprecio fue patente.

Sobre todo cuando dio las gracias a todos por el desarrollo del cónclave -ensalzando la figura de Ana Mato quien el día anterior había sufrido los abucheos del público- y felicitó a la ganadora, Alicia Sánchez Camacho, y a su equipo. De la contrincante, ni palabra.

Saludo breve y amañado

Se trató de evitar hasta el encuentro con indisimulados placajes a Nebrera cuando buscaba el saludo. Pero en el último minuto hubo foto. Rajoy y Nebrera se cruzaron un instante a la salida del acto. Fue Jorge Moragas, coordinador de presidencia, quien cayó en el error y propició la imagen para evitar especulaciones. En el PP catalán piensan en un encaje para Nebrera. Pero no lo tiene fácil por mucho que ayer Camacho le tendiera una mano.

Consideraban que era harto complicado que formase parte del futuro equipo por "su tremendo ego". Y denunciaban que la diputada catalana hubiese comenzado a pedir ya que su interlocutor fuera Rajoy, a quien piensa llamar hoy para pedirle una cita, porque la presidenta es una "imposición" de Madrid.

Hay quien piensa que lo lógico sería que se hiciera cargo del grupo en el Parlament. A los partidarios de Alberto Fernández Díaz no les disgusta la idea para borrar a Daniel Sirera del mapa. Aún así reconocen que es un peligro dar ese paso porque "luego reclamaría ser la candidata a la Generalitat y provocaría un nuevo enfrentamiento con Camacho".

Desactivar al sector crítico

En las filas conservadoras ayer destacaban el potencial mediático de Nebrera. Pero también decían que había que darle tiempo a Camacho. "Acaba de aterrizar y ya ha cautivado a muchos. En tres meses logrará desactivar al sector crítico porque este es muy heterogéneo y cuando vean que las cosas comienzan a tranquilizarse, se diluirá", afirmaba un alto dirigente. Para que Camacho se afiance le aconsejan trabajar y rodearse de gente eficaz. "Y si se le van algunos pajarillos de la cabeza, mejor", decía un miembro del PP que conoce bien a la senadora.

Rajoy no vivió la tensión y la desagradable bronca del día anterior. "Ayer fue lo gordo", recordó. Para recibirle todos los compromisarios se pusieron en pie y rompieron en aplausos. Rajoy trató de contribuir a normalizar la situación del PP en la vida política catalana. Para hacerlo saludó uno por uno a todos los representantes de las fuerzas políticas como primer paso del diálogo que promete. Estaban Manuela de Madre (PSC), Ramon Camp (CDC), Josep Maria Pelegrí y Marta Llorens (UDC), Jordi Guillot (ICV), Núria Cuenca (ERC) y Albert Rivera (C's).

Contra Zapatero

Utilizó el cierre para cargar contra Zapatero a quien acusó de "irresponsable" por ocuparse del aborto, el laicismo o la eutanasia en el congreso del PSOE que ayer se cerró en Madrid. "No hay nadie que no duerma por que los inmigrantes voten o no en las municipales", señaló. Piensa que ha llegado la hora de que se deje de "titulares y coja el toro por los cuernos".

También acusó a la administración de Justicia de que "hace poco murió una niña en Huelva y si hubiera funcionado no habría pasado". Rajoy se refirió así al polémico ‘caso Mari Luz' para priorizar la reforma de la Justicia en vez de la renovación del Constitucional y del CGPJ.