Archivo de Público
Sábado, 5 de Julio de 2008

Zapatero decide "pisar el acelerador del cambio"

Leire Pajín, de 31 años, se perfila como número tres del PSOE. Algunos dirigentes aupaban anoche a Blanco al rango de vicesecretario general. Álvaro Cuesta se caía de la Ejecutiva 

Gonzalo López Alba ·05/07/2008 - 07:00h

“Asumir riesgos”, en el pensamiento y en la acción política, fue el reto que ayer planteó José Luis Rodríguez Zapatero a los 995 delegados que participan en el 37 Congreso del PSOE, ante el que anunció su firme propósito de “pisar el acelerador del cambio” frente a los intentos de la derecha de “frenar las reformas”.

Si las resoluciones del congreso darán pasos a la izquierda en asuntos tan sensibles como la eutanasia, la inmigración o el aborto, Zapatero está decidido a no ser menos atrevido en la composición de la Ejecutiva. “Va muy fuerte en la renovación”, anticiparon fuentes próximas al líder socialista, que en la presentación del informe de gestión de la dirección saliente subrayó: “De nosotros se esperan nuevas ideas, más proyecto, que seamos valientes al pensar y al actuar, que nos atrevamos”.

Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que sabe interpretar como nadie los tambores socialistas y nunca da puntada sin hilo, se despachó por la mañana con la advertencia de que “renovar el PSOE no implica dejar la dirección en manos de bebés”. Casualidades del destino, a su izquierda se sienta, en el estrado de la dirección saliente, Leire Pajín, que ayer se perfilaba como casi segura número tres del partido, tras el propio Zapatero y José Blanco, al que algunos dirigentes aupaban al cierre de esta edición al cargo de vicesecretario general.

Pajín, que encabeza la delegación valenciana –la segunda en afiliados, tras Andalucía–, fue miembro del núcleo fundador de Nueva Vía –el grupo que llevó a Zapatero al liderazgo– y, con 31 años, pertenece a la generación de Carme Chacón, a la que el presidente promocionó en la formación de su último Gobierno. Antiguas compañeras de piso, ayer ocupaban puestos contiguos en el estrado y no dejaron de hacerse confidencias.

Por designio de Zapatero

A los delegados más avisados no les pasó desapercibido que su intervención ante el plenario como portavoz de la delegación valenciana “tuvo el tono y el contenido propios de un dirigente nacional”. Las dudas sobre Pajín se centraban en el cargo concreto que ocupará: la secretaría de Política Institucional, sin las competencias autonómicas; una nueva secretaría de Relaciones Políticas o incluso la secretaría de Organización en caso de confirmarse la promoción de Blanco a la Vicesecretaría, un puesto creado para Alfonso Guerra y que desapareció con él. Zapatero volvió a ensalzar ayer a su número dos como “un magnífico secretario de Organización”: “¡Cómo ha dado la cara en el apoyo incondicional al Gobierno!”

Un cambio introducido en los estatutos deja en manos de Zapatero no sólo la composición de la Ejecutiva, sino también la denominación de los cargos. Aunque las negociaciones formales para la composición de la nueva dirección no se abren hasta hoy, en la práctica las consultas del secretario general con los líderes territoriales ya comenzaron ayer.

Presiones territoriales

Al cierre de esta edición, salía de la Ejecutiva el asturiano Álvaro Cuesta, pese a ser también fundador de Nueva Vía. Otro dirigente procedente del núcleo original del zapaterismo, José Andrés Torres Mora, se perfilaba como sustituto de Chacón en Cultura.

La federación andaluza intentó promover sin éxito a María del Mar Moreno como número tres. En compensación, reclamaba un puesto más en la Ejecutiva: tres. Uno parecía seguro para Cándida Méndez en el área de Educación.

La prueba de que en los congresos del PSOE la Ejecutiva no puede darse por definitiva hasta que se ha votado es que anoche algunos secretarios regionales replanteaban su presencia en la dirección, pese a que su exclusión de este órgano fue uno de los primeros criterios que se fijó. El gallego Pérez Touriño no se daba por satisfecho con la inclusión de Carmela Silva, al entrar como portavoz en el Senado.