Archivo de Público
Viernes, 4 de Julio de 2008

Lesbianas: la lucha contra la doble discriminación

La semana del Orgullo LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) concluye este sábado con una marcha estatal en Madrid bajo el lema Por la visibilidad lésbica

MARTA HUALDE ·04/07/2008 - 22:30h

ALBERTO SAIZ - Nuria y su mujer, rodeadas de amigos en Valencia, donde se casaron el 9 de julio de 2006 coincidiendo con la visita del Papa Ratzinger .

Invisibles hasta en la Red. De los más de 300 millones de entradas registradas en Google con la palabra gay, a los escasos tres millones del adjetivo lesbiana. ¿La culpa? Una sociedad de tradición machista, incluso dentro del mundo homosexual, que todavía colea y se ceba con las lesbianas, según denuncia el colectivo.

Sin quitarse parte de responsabilidad ni negar que la visibilidad es un proceso individual, las lesbianas echan la culpa a tres piedras en el camino de su salida del armario: El trabajo, más precario y temporal para las mujeres, y una posible discriminación por su orientación sexual; la familia, en la que el rol de la mujer parece escrito para ser madre o cuidar a terceras personas, y la falta de referentes públicos y conocidos que salgan del armario y las normalice ante la sociedad.

Están cansadas de vivir ocultas. Las lesbianas quieren que se les reconozca que se han dejado la piel durante más de 30 años en movimientos feministas, políticos y sindicales por unos derechos que hoy disfrutan todos.

Hemos contribuido a parir y alimentar esta democracia, destaca la coordinadora del Area de Políticas Lésbicas de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), Carmen Hernández. Lamenta que les toque ser las últimas en disfrutar del sistema de libertades. Por eso, el colectivo lésbico pide ahora ayuda para su causa. Y agradece que este año la marcha central del Orgullo LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales), que se celebra esta tarde, a las 18 horas en Madrid, lleve como lema Por la visibilidad lésbica. La misma reivindicación paseará por las calles de las principales ciudades de España.

El limbo de estar oculta

Su problema es de fondo, porque, al ser invisibles, no existen. Desde su escondite, no pueden hacer frente a flecos o vacíos legales, como la imposibilidad de donar óvulos a sus parejas en los procesos de reproducción asistida o tener que adoptar a los hijos resultantes de la inseminación artificial si no han sido registrados antes del nacimiento.

También les duele pasar desapercibidas en el día a día. En 25 años, el Instituto de la Mujer no ha hecho nada por trabajar contra la discriminación contra las lesbianas, critica Hernández, quien alerta de que ni siquiera las estrategias de igualdad municipales las reconoce específicamente. Aunque admite que excepciones, como el ayuntamiento de Quart de Poblet, en Valencia, que les dedica todo un apartado de los nueve que componen su Plan de Igualdad.

Están en la oscuridad, incluso, en estudios sobre el colectivo, por lo que piden fondos y análisis de su realidad. Sólo uno, realizado por la asociación de lesbianas Lambda, desgrana sus hábitos de salud. En él se descubrió, entre otras cuestiones, que las mujeres homosexuales acuden menos al ginecológo. El colectivo culpa a los propios especialistas, que carecen de un protocolo de atención a las lesbianas. Al entrar por la puerta, el médico da por hecho que eres heterosexual, denuncia Nuria Cobo, de 27 años. Sus antecedentes familiares de cáncer en el útero le obligaron a pedir un examen ginecológico a los 17 años.

Lo primero fue una charla sobre reproducción y métodos anticonceptivos, seguida de un interrogatorio sobre relaciones con chicos. Como ella sólo había estado con chicas, las respuestas fueron negativas. El ginecólogo le preguntó que para qué iba si no había practicado sexo. Ella le relató las operaciones de matriz y ovarios que sufrieron varias familiares suyas. No le habló de su orientación sexual porque todavía no se lo había dicho a nadie. El miedo siempre está ahí, como cuando vas a un examen aunque te lo sabes todo, señala Nuria, que abandonó definitivamente el armario hace cinco años.

Ante este panorama, las lesbianas proponen algunas ideas. Quieren ser visibles en el currículum escolar, no sólo en la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, sino de forma transversal, por ejemplo, con escritos de orientación homosexual. También piden que se contemple a las lesbianas en los planes de prevención del VIH-Sida y otras enfermedades de transmisión sexual y que haya herramientas específicas para abordar la violencia intragénero.

Las primeras conquistas

Pero no todo son reproches. Las lesbianas también reconocen avances, como la Ley de matrimonio homosexual de 2005, gracias a la cual se han celebrado, en tres años, 9.099 bodas entre personas del mismo sexo de las que un tercio corresponde a mujeres. Otras iniciativas echan a andar ahora. Canarias es un ejemplo, con una asesora de su presidente, Paulino Rivero. Ella misma, Patricia Ojeda, desgrana las 40 acciones iniciadas para atender las demandas del colectivo homosexual: un programa específico de visibilidad de la mujer lesbiana, planes de sensibilización en los colegios, fondos públicos para visibilizar al colectivo...

A estas medidas se une el protocolo que prepara la Guardia Urbana de Barcelona, los Mossos dEsquadra y la Fiscalía contra los delitos con motivaciones homofóbicas. En Madrid, el alcalde de Fuenlabrada ha prometido poner el nombre del Orgullo a una plaza.

Más allá de las reivindicaciones, hoy se vive, también, el colofón de una fiesta que, desde 1969, se celebra en muchos países del mundo. En su 30 aniversario, la marcha que enorgullece al colectivo homosexual ha cambiado de día: del histórico 28 de julio a hoy, día 5. Por fin, las mujeres son el centro de atención.