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Viernes, 4 de Julio de 2008

Police en vivo: hay que verlos, al menos, una vez en la vida

Sting, Copeland y Summers se subieron al escenario en Valencia para demostrar que en 20 años mantienen energía y talento

MARÍA GARCÍA TORRES ·04/07/2008 - 08:00h

IÑAKI - Sting, Sting y Sting, en Valencia.

Como un superhéroe de barba cana, Sting sube al escenario con su modelo ceñidoy el bajo en la mano. Parece surgido de un naufragio. Primeros acordes de Message in a Bottle, no van a guardársela para los bises. El público se viene arriba.

La capital valenciana reunió el miércoles a 15.000 personas que corearon los temas de Sting, Steward Copeland y Andy Summers en el estadio Ciutat de València. Todos pasan del medio siglo (pese a los musculitos del cantante y la cinta en el pelo del batería). Pero no por eso han dejado de ser buenos músicos ni sus temas parecen sacados de un trastero. The Police sonaron como siempre, como antes de separarse, aunque hayan pasado 20 años.

Energía y talento durante hora y media de recital en el que no faltó ningún clásico. Grandes canciones como Don't Stand so Close to Me o Walking on the Moon se distribuyeron a lo largo de un concierto que pasó tan rápido que los bises parecían llegar demasiado pronto.

Puntuales como buenos británicos, a las diez de la noche subieron al escenario. 58 metros de tablao para sólo tres músicos. Una fórmula que sigue funcionando: Copland ha mejorado, si cabe, como batería; Summers sigue fiel a su estilo y a Sting se le nota en la expresión de vez en cuando cómo disfruta de las canciones que compuso antes de ser comandante de la Orden del Imperio Británico y uno de los músicos más premiados del pop-rock contemporáneo. El de Valencia ha sido su único concierto fuera de festivales en España. Esta noche tocan en el festival Bilbao BBK Live y mañana en el Rock in Río de Madrid.

Compromiso y buenos temas

Aunque siempre han estado muy concienciados -exigen por contrato que las sobras de las ventas de comida durante el concierto se destinen a organizaciones benéficas-, no escatiman en electricidad: Casi cuatro millones de vatios entre luz, sonido y vídeo. Pantallas gigantes, montajes frenéticos que acompañaron a la frenética I Cant't Stand Losing You y sobre todo, buenos temas que pasaron a la historia en los ochenta, pero que hoy siguen tan vigentes como entonces.

Siempre dan un poco de reparo las actuaciones de viejas glorias, sobre todo si se separaron por desavenencias. Pero, aunque Sting y los suyos no se encuentren más que en el escenario, allí destilan calidad musical y dan vida a canciones míticas como Roxanne o Every Breath You Take, que hay que escuchar, por lo menos, una vez en la vida.