Archivo de Público
Jueves, 3 de Julio de 2008

Un partido acostumbrado a gobernar

Es el décimo congreso ordinario desde la muerte de Franco. La mayoría los ha organizado siendo la formación más votada por los españoles

ANA PARDO DE VERA ·03/07/2008 - 20:33h

Desde que, en agosto de 1888, durante el I Congreso del PSOE en Barcelona, Pablo Iglesias fue nombrado presidente del Comité Nacional hasta que, este fin de semana, José Luis Rodríguez Zapatero sea ratificado como líder del PSOE, mucho ha llovido: la fundación, una conjunción republicano-socialista, la crisis de las Internacionales, la dictadura de Primo de Rivera y la Guerra Civil, cuyo desenlace dictatorial llevó al socialismo al exilio, en el mejor de los casos.

Sería en el 26 Congreso, decimotercero en el exilio, cuando la luz apareció al final de un túnel oscuro de más de treinta años de recorrido y no exento de complicaciones y deseos –algunos consumados– de abandonar el barco. Con el lema “¡Por el socialismo! ¡Por la libertad!”, el PSOE reunido en Suresnes en octubre de 1974, eligió a un sevillano joven, brillante y carismático, Felipe González, para que cruzase la frontera transpirenaica y llevase al PSOE a España, a su democracia en pañales y a su Gobierno.

Antes se había producido en el partido una escisión clave para el 25 Congreso de 1972 en Toulouse, el de la ‘renovación’: el PSOE Renovado —de Nicolás Redondo, Pablo Castellano y Felipe González— se separó del PSOE Histórico de Rodolfo Llopis —el futuro Partido de Acción Socialista (Pasoc)—. La negativa de Llopis a abandonar la Secretaría General que ostentaba desde 1944 provocó la fractura.

De tren en tren

Y es que si la historia del PP ha sido la del eterno viaje al centro, la del PSOE constituye un viaje en distintos trenes que, en el periodo democrático, se resume así: dos viajes en primera clase con González y Zapatero y otro más breve en turista con Joaquín Almunia en la locomotora, pues aunque Josep Borrell intentó compartir la conducción con aquél, fue desalojado enseguida. ¿Conducía mal? Cuando se fue, hubo opiniones para todos los gustos.

El 96 maldito del PSOE

En España no ha habido un político con tanto carisma como Felipe González, algo que reconocen, incluso, sus detractores. Por lo mismo, quizás, su caída tras casi 14 años en el poder fue aparatosa y rodeada de escándalos potenciados por una operación político-mediática, según confesó públicamente alguno de sus promotores.

González perdió las elecciones en 1996, abandonó el liderazgo del PSOE y ungió a Almunia como su sustituto en la Secretaría General, al que se uniría Borrell de candidato socialista a la Presidencia del Gobierno. Pronto se retiró de la única etapa en la que un PSOE en democracia vivió —o sufrió— la ‘bicefalia’. No obstante, Almunia, que concurrió a las elecciones de 2000 contra Aznar en alianza con la IU de Francisco Frutos, sufrió una derrota estrepitosa que dio al PP la mayoría absoluta y abandonó el liderazgo del PSOE.

Con el Congreso de 2000, el 35, llegó el cambio de verdad: unas primarias entre José Bono, Zapatero, Matilde Fernández y Rosa Díez, en las que el manchego partía como favorito, dieron la victoria al hoy presidente del Gobierno, que no tardó ni cuatro años en llegar a La Moncloa.

Pero ese tiempo de tránsito hacia la renovación absoluta del partido no fue fácil: Zapatero nombró una Ejecutiva a su imagen y semejanza, aunque integró a algunos partidarios de Bono, como Chaves —presidente del PSOE— o Rubalcaba, y tuvo que soportar el cuestionamiento interno de una vieja guardia que se negaba a admitir su liderazgo.

La victoria electoral socialista de 2004 fue decisiva y silenció a los detractores del joven secretario general, que hoy reconocen, tras un segundo triunfo el 9-M, que Zapatero, de Bambi —como le bautizó Guerra al poco de alzarse el leonés con la victoria interna—, sólo tiene la dulce apariencia. Tras el felipismo, ha llegado el zapaterismo. Ello explica que el PSOE haya organizado desde el poder la mayoría de los diez congresos ordinarios convocados en los últimos 30 años.

Datos del cónclave

1.-Más moderno que la campaña para el 9-M
El PSOE ya hizo un esfuerzo por incorporar nuevas tecnologías en la campaña electoral para las generales de marzo -con un canal en Youtube y una red de ‘cibervoluntarios', entre otras cosas- y tratará de que el 37 Congreso las incorpore y refuerce como rasgo clave de la acción del partido.

2.- Una ‘llamada' de blanco a periodistas y delegados
Todos los acreditados para el Congreso del PSOE fueron recibiendo desde el martes la ‘llamada' del secretario de Organización socialista, un mensaje grabado en el que les decía: "Hola, soy Pepe Blanco. Bienvenido, buen Congreso y buena suerte".

3.- 995 delegados y 700 periodistas
La mayor parte de los 995 delegados que acuden al Congreso, 960 han sido elegidos por las agrupaciones en función del número de militantes. La federación más numerosa será Andalucía, con un total de 251 delegados y la menos, Melilla, con uno. Las agrupaciones del PSOE en América han elegido a 12 delegados y las europeas a otros tres. Las organizaciones sectoriales aportan 13 delegados y Juventudes Socialistas , 20.

4.- Con voz y sin voto
La corriente de opinión Izquierda Socialista llevará 15 representantes que tendrán voz pero no voto en el Congreso.