Sábado, 3 de Noviembre de 2007

Primera visita en ochenta años a Ceuta

PÚBLICO.ES/EFE ·03/11/2007 - 12:02h

Ceuta y Melilla vivirán el próximo lunes y martes su primera visita real en los últimos ochenta años, ya que el último viaje de un rey a ambas ciudades fue el de Alfonso XIII en 1927. No obstante, Juan Carlos y Sofía ya estuvieron en las dos ciudades autónomas hace 37 años, cuando todavía eran Príncies.

La última visita a Ceuta de un jefe de Estado fue el 5 y 6 de octubre de 1927. Alfonso XIII, acompañado de Victoria Eugenia de Battemberg, visitó por tercera vez la ciudad, donde inauguró el Ayuntamiento.

Al igual que en Ceuta, tres fueron los viajes que el Rey Alfonso XIII realizó a Melilla a lo largo de toda su etapa como jefe de Estado: el primero en 1904, cuando aún no había cumplido la mayoría de edad, el segundo en 1911, el de más duración, y el tercero en 1927.

El desarrollo de Melilla y la declaración como puerto franco propiciaron las obras de construcción del puerto, cuya inauguración motivó el primer viaje del monarca en 1904. Tras la penetración de España en Marruecos y su expansión, representada a través del desarrollo de los ferrocarriles, y la batalla del Barranco del Lobo en 1909, en 1911 Alfonso XIII protagonizó su visita más importante.

El Rey estuvo en Melilla una semana y viajó acompañado por el presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas, así como por varios componentes Gobierno, un enorme séquito que obligó a improvisar un "campamento real" en la zona en la que actualmente se ubica el Regimiento de Artillería, precisamente situado en la carretera de Alfonso XIII. El monarca visitó durante esos días las diferentes calles de la ciudad, así como los acuartelamientos, y estuvo en contacto con la tropa, impactada todavía por el desastre del Barranco del Lobo.

La última visita de Alfonso XIII a Melilla, esta vez acompañado por la Reina Victoria Eugenia, se produjo seis años después del llamado "Desastre de Annual", la derrota militar española en 1921 ante los rifeños comandados por Abd el-Krim.

El Rey visitó en 1927 una ciudad que reclamaba como un "revulsivo" la presencia del jefe del Estado. En los viajes del Rey las calles lucían engalanadas y se llegaban incluso a organizar corridas de toros para la ocasión, auténticas jornadas de fiesta en las que el pueblo se echaba a la calle y olvidaba, en cierta medida, lo padecido.

Las calles de Ceuta y Melilla, después de ochenta años, han cambiado su fisonomía, pero se preparan, como ocurría hace casi un siglo, para recibir en esta ocasión a Juan Carlos y  Sofía.