Archivo de Público
Miércoles, 2 de Julio de 2008

Destrucción a toda costa

·02/07/2008 - 12:27h

Greenpeace denuncia en su informe anual 'Destrucción a toda costa' el maltrato al litoral español, con fotos de Pedro Armestre. A la derecha, el Algarrobico, un hotel construido ilegalmente dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar con el beneplácito de las administraciones implicadas.


La organización denuncia el maltrato a la costa auspiciado por la Junta de Andalucía. La industria turística, constructora y química presionan a la administración para soslayar conceptos como "sostenibilidad". Un ejemplo, las urbanizaciones y campos de golf que dominan Marbella.


En Ceuta y Melilla, diques y espolones alteran las características de la costa. El reducido tamaño de las ciudades empuja a la degradación paisajística y problemas de contaminación.


Murcia tiene uno de los litorales mejor conservados de la península, excepto en el entorno del mar Menor. Sin embargo, los planes de futuro indican una tendencia al modelo mediterráneo de saturación y dudosa legalidad. Las obras de Puerto Mayor, en La Manga del mar Menor, que vemos en la fotografía, están paralizadas por la justicia.


La situación en la Comunidad Valenciana tiene nombre propio: Marina d'Or. La comunidad registra un crecimiento del 50% de la superficie urbanizada en la última década.


En Catalunya, el turismo presiona la construcción de superficies artificiales en el litoral, como demuestra esta imagen de las playas de Barcelona, con las obras del zoo en primer plano. El delta del Ebro enciende todas las alarmas.


El problema en Euskadi no es urbanístico, sino industrial y de infraestructuras, lo que la han llevado al mayor crecimiento de superficies artificiales en la cornisa cantábrica. La Playa de La Arena en Muskiz está sometida a gran contaminación por la refinería de Petronor-Repsol.


Las zonas urbanas han vivido un gran crecimiento por la construcción en zonas costeras. También se han perdido entornos naturales por las infraestructuras de comunicación terrestre y marítima. A la derecha, la urbanización Costa Verde de Fadesa en Piélagos ha sido declarada ilegal por los tribunales y se enfrenta a su demolición.


El estuario de Avilés es una de las zonas más castigadas de Asturias debido a los vertidos industriales. Hasta ahora la costa asturiana ha salido bastante impune de la urbanización salvaje, pero la reorientación del turismo en el Principado podría afectarla severamente.


Urbanizaciones, granjas de acuicultura y puertos, como este exterior de Ferrol, invaden la costa gallega. Es especialmente preocupante la contaminación de sus rías.


Andratx es un ejemplo del crecimiento urbanístico masivo en las islas Baleares. El sector del turimo subyuga en muchos lugares la normativa medioambiental.


Canarias pierde litoral virgen y zonas agrícolas por el crecimiento de urbanización turística. La comunidad tiene, junto a Andalucía, más alcaldes y concejales implicados en corrupción urbanística que cualquier otra.