Archivo de Público
Martes, 1 de Julio de 2008

Sarkozy tensa la cuerda con la cúpula militar

El jefe del Ejército de Tierra dimite por el accidente de Carcasona, donde hubo 17 heridos.

ANDRÉS PÉREZ ·01/07/2008 - 21:14h

Soldados del regimiento cuya exhibición terminó en tragedia el domingo.

El jefe de Estado mayor del Ejército de Tierra francés, el general Bruno Cuche, presentó este martes su dimisión tras el grave incidente ocurrido el domingo durante una ceremonia en Carcasona, cuando 17 civiles resultaron heridos, varios de ellos graves, por disparos de fuego real de un sargento miembro de un comando de élite.

El general de cinco estrellas, de excelente reputación y muy considerado por sus colegas, asumía así los efectos de la furibunda diatriba que había lanzado el lunes mismo Sarkozy contra los militares.

En un desplazamiento relámpago a Carcasona y Toulouse para visitar a los heridos, el presidente francés cargó las tintas durante su encuentro con los mandos del Ejército de Tierra, responsables del tercer regimiento de paracaidistas de infantería de marina (RPIMa) autor del desaguisado.

"¡Sois unos aficionados! ¡No sois profesionales!", gritó el presidente, señalando con el dedo índice a los mandos.

Dicho esto, Sarkozy pasó a un registro más lógico, y anunció "sanciones severas" y una investigación administrativa y judicial. Por último, aseveró que "toda la cadena de mando deberá explicarse".

La brutalidad de la condena generalizada del presidente a militares que tienen en su activo constantes misiones en Costa de Marfil, Chad y República Centroafricana, a las que se sumarán en breve rotaciones más frecuentes en Afganistán, sentó fatal en los círculos de altos oficiales.

El jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, a quien nadie había pedido la dimisión y que se encuentra en el extremo político de la cadena de mando, optó por asumir en bloque la responsabilidad, colocando el problema a nivel del Elíseo.

El general Bruno Cuche no es un general cualquiera. En octubre de 2007 y en enero pasado, denunció públicamente la "pauperización de los ejércitos" y afirmó que no estaba dispuesto a aceptar recortes.

Lo ocurrido el domingo en Carcasona se corresponde bastante con la imagen de idiotez que los círculos antimilitaristas franceses suelen atribuir a sus hombres de armas.

En una ceremonia de puertas abiertas, miles de civiles observaban en un estadio una exhibición, en la que Grupos de Comandos Paracaidistas (GCP) atacaban una casa para liberar a un rehén.

En la retirada, tras lanzar bombas lacrimógenas con que proteger la huida, disparaban ráfagas para obligar al enemigo a echarse al suelo. Uno de los sargentos participantes en el ejercicio llevaba balas reales, y no de fogueo, y abrió fuego a través de la cortina de humo durante 35 segundos. Una cortina de humo tras la cual se encontraban los espectadores.

En una primera declaración, el ministro de Defensa, Hervé Morin, afirmó el domingo por la noche que un militar experimentado "no puede confundir" ni las balas de fogueo con las reales, ni el sonido de los disparos de unas y otras. Luego, el servicio de información del Ejército hizo saber que consideraba que "con el 99,9% de probabilidades, fue un accidente".

La policía mintió sobre el atropello de dos adolescentes

La Policía mintió sobre la velocidad y la misión del coche patrulla que, en noviembre de 2007, aplastó a dos adolescentes de Villiers-le-Bel, al norte de París.

Su muerte provocó una auténtica insurrección de los jóvenes de la barriada, revuelta que luego fue instrumentalizada por el presidente Nicolas Sarkozy.

Según un peritaje ordenado por el juez de instrucción del caso, la patrulla circulaba a casi 65 kilómetros por hora y estaba acelerando en el momento que arrolló la minimoto de los jóvenes, en vez de a 40 o 50 y frenando, como decían las autoridades.

Por otra parte, contrariamente a la versión policial, los agentes sí se encontraban en "operación de policía judicial", como lo demuestran grabaciones de radio de la central.

Villiers-le-Bel se rebeló en noviembre pasado al ver que, tras la muerte de Mushin y Larami, no se abría una investigación judicial independiente. Tras la apertura de ese sumario, los disturbios acabaron. No obstante, Sarkozy habló de una "granujacracia" en el barrio y lanzó una de sus redadas-espectáculo en febrero.