Archivo de Público
Martes, 1 de Julio de 2008

Lleida tira la toalla ante Aragón por el arte sacro

El obispado catalán cede ante Roma y acepta que las obras vayan a Barbastro 

FERRAN CASAS ·01/07/2008 - 20:37h

MUSEO DE LLEIDA - Retablo del S. XV procedente de Villanueva.

El obispado de Lleida ha tirado la toalla y más de cien obras de arte sacro de su museo están más cerca que nunca de ir a parar al de Barbastro-Monzón. El administrador diocesano de Lleida, que es el obispo de Tortosa y aspirante al arzobispado de Valencia Javier Salinas, aceptó el lunes dejar en manos del nuncio del Vaticano en España un conflicto que hace más de diez años que dura. Salinas, en una actiud que indigna en Lleida y que nada tiene que ver con la del anterior obispo Siuraneta, se comprometió a "devolver" las obras en un plazo de treinta días. Tanto el nuncio como los obispos concernidos entendieron que las obras son de la Iglesia y que sólo a ella le corresponde administrarlas.

Pero la Generalitat no lo ve igual y se muestra contraria a disgregar la colección, sometida a la ley catalana de patrimonio. Alega además que sólo deberán salir si el patronato del museo, del que forma parte el obispado pero también el Govern, da el visto bueno.

El inicio el conflicto se remonta a los años 90, cuando el obispado de Lleida se dividió en dos fases. Barbastro era una diócesis "poco viable" y se le agregaron 111 parroquias, la mayoría de ellas catalanohablantes que pertenecen a la Franja de Ponent o Franja Oriental. La anexión se hizo para "cuadrar" fronteras episcopales y administrativas.

Decretos del Vaticano

A partir de ahí empezó el conflicto, que el lunes Salinas dejó en 88 de las 113 obras reclamadas. El Vaticano ordenó su "devolución" en dos decretos, uno del exnuncio Lajos Kada (salpicado por la corrupción) y otro del prefecto para la Congregación de los Obispos, Giovanni B. Re.

Contra ellos, Lleida ha presentado en los últimos años 23 recursos que han sido rechazados por el Tribunal de la Signatura Apostólica y el de la Rota. Hasta ahora la parte catalana ha entendido que Roma ni tan sólo ha valorado sus argumentos. Ante tal "indefensión" el asunto ha sido llevado por entidades a la Justicia civil porque, pese a ser un asunto de obispados, los tribunales del Vaticano -un estado feudal sin separación de poderes- "no dan garantías".

Asociaciones civiles catalanas sostienen, además, que en Roma hay trato de favor a Aragón "gracias al Opus" y recuerdan que Escrivá de Balaguer era de Barbastro.

Aragón siempre ha mantenido que Lleida debía obedecer la Justicia vaticana porque el Concordato da rango de ley a sus sentencias y se ha mostrado contraria a sacar el asunto del ámbito canónico.

Las partes admiten que las obras tienen "valor relativo". De hecho no más allá de una decena cuelgan de las paredes del Museu.

El resto están almacenadas o destinadas a culto. Llegaron a Lleida y su museo a finales del siglo XIX. El obispo Messeguer las reunió a partir de compras o intercambios con sus parroquias para impedir que los curas las vendieran. Es lo que pasó, por ejemplo, con el retablo de Villanueva de Sigena, comprado por 500 pesetas igualando la oferta de un anticuario. Años antes la pieza salía de la Seu Vella de Lleida, que Felipe V convirtió en cuartel en 1707.