Archivo de Público
Martes, 1 de Julio de 2008

La copa ya está en casa

Como manda la tradición, Luis y Casillas, técnico y capitán, bajaron la Eurocopa del avión

JOSÉ MANUEL VALLADARES ·01/07/2008 - 00:00h

JOSÉ MANUEL VALLADARES -

Tras la espera de 44 años para volver a ser campeones de Europa, los minutos de retraso que tuvo el vuelo que trajo a la selección desde Innsbruck hasta Madrid parecieron sólo un suspiro. A las 19:38, el cielo estival de la capital dejó ver al chárter Milagros Díaz, con el rótulo de campeones y con los 23 héroes de la roja a bordo, pero sobre todo con la satisfacción del deber cumplido. Veinte minutos después, se asomaron por la puerta del Boeing 757 Casillas y Aragonés, quienes levantaron al mismo tiempo el trofeo Henry Delaunay que los acredita como monarcas continentales.

Con cada paso que dio Casillas en su descenso hacia la pista de la terminal de Barajas parecía ir enterrando los fantasmas y el pesimismo del pasado. Ahora sólo había espacio para la satisfacción y la celebración. En medio del jolgorio, Aragonés reconoció que esta vez la emoción superaba su capacidad de contención, y que, a pesar de su carácter, en esta ocasión no podía ocultarla. Sus discípulos no intentaron disimular su exaltación. Habría sido como intentar encubrir el desparramo de champán tras un descorche.

Aunque no se permitió el acceso de la afición al pabellón del Estado, los empleados del aeropuerto se encargaron de que el ambiente no decayera ni un momento. No faltaron los gritos, banderas y camisetas en la llegada triunfal de los jugadores.

Alegría desbordada

Ya en el autobús descapotable, Villa, con una cinta roja en la cabeza y sin síntomas de la lesión, fue el primero en coger el micrófono y entonar el ¡Yo soy español!. Casillas, Torres y Ramos se colocaron en primera fila para animar al grupo, pero el speaker más solicitado fue Reina, por sus habilidades histriónicas. Senna, el más tranquilo del grupo, fue invitado a unirse a la canción ¡Hemos venido a emborracharnos!, mientras Xavi, Navarro y Puyol brindaron para hacer honor al coro.

Hasta las 20:15, el autobús fue el escenario de la primera fiesta de los campeones de Europa en su tierra. La alegría disimuló el cansancio, y tantas horas de esfuerzo y sacrificio empezaron a ser recompensadas en el recorrido triunfal que partió desde Barajas.

El menú que propuso Casillas fue ensaladilla rusa y salchichas alemanas. Pero la cena debió esperar porque una multitud esperaba en la Plaza de Colón. La fiesta no había hecho sino empezar...