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Martes, 1 de Julio de 2008

Xavi: el hombre que comparte el balón

En fútbol, todo pasa por un tipo que suelte el balón antes de que suene el timbre. Xavi es ese tipo

ALFREDO VARONA ·01/07/2008 - 00:00h

efe - Xavi celebra su gol frente a Rusia.

Ha sido extremadamente influyente en el juego que practicó España, de pases cortos y toques breves, justifica Andy Roxburgh, director técnico de la UEFA. A continuación, cita el futbolista que encarna ese perfil: Xavi Hernández. La conclusión es irreversible: se refiere al hombre que ha sido elegido Mejor Futbolista de la Eurocopa. Con él se reconoce un estilo, el fútbol solidario, el más fácil y el más difícil a la vez. Nada especial hasta que se entrega a otro la camiseta y la pelota.

Ante todo, Xavi es un guionista que sabe la historia que quiere contar. Podría haber sido Falcao o Toninho Cerezo en la selección brasileña de Zico. No se hubiera equivocado el destino. A través de Xavi, se ha hecho de esta España algo parecido a aquel equipo, que tampoco se cansaba de sacar brillo a la pelota. En realidad, todo pasa por un tipo que suelte el balón antes de que suene el timbre. Xavi es ese tipo. En el césped su cabeza se comporta como un paracaídas: sólo funciona cuando esta abierta. De ahí el misterio, la trama oculta o el viaje hacia lo inesperado.

Xavi se asocia al carácter que se hace al tercer y al cuarto intento. A los 20 años, ya parecía que tenía 30. Ahora, con 28, habla y convoca a la opinión pública, que sabe que este no es hombre que habla para quitarse de en medio. Su mensaje es veraz. Si no conecta con Torres, en vez de engañar al periodista, lo reconoce. Ha pasado en esta Eurocopa. Hasta el partido de Rusia se hablaba de un conflicto de intereses. Pero hoy ya no. El gol de Torres en la final representa una manera de vivir, pero eso no hubiera sido posible sin el pase de Xavi, el hombre que oficializó la carrera del delantero.

El carácter también es resultado de la actitud. A Xavi se lo enseñaron: Si te mereces el éxito, disfrútalo; si te toca la derrota, afróntala. Y eso fortaleció al futbolista, que ya suma más de 400 partidos con el Barça. Cada partido, por cierto, es un ejercicio de autocrítica. A veces he abusado del pase horizontal, lo sé. Pero detrás de esa mirada valiente hay un tipo que aprendió de Cruyff que los líderes deben ser inconformistas.