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Viernes, 2 de Noviembre de 2007

Claude Berry pisa fuerte con "Juntos, nada más" en la última jornada festival

EFE ·02/11/2007 - 16:50h

EFE - El realizador chileno Matías Bize durante una entrevista con la Agencia Efe el pasado 29 de octubre. Bize participa con "Lo bueno de llorar" en la 52 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), festival que ganó en 2005 con "En la cama" y donde el año pasado figuró como miembro de su jurado internacional.

El veterano productor y director francés Claude Berry, con el filme titulado "Juntos, nada más", ha pisado hoy fuerte en la última jornada a concurso dentro del Festival de Valladolid, donde también se ha proyectado en competición "14 kilómetros", del español Gerardo Olivares.

Una muy buena acogida entre la crítica y público asistente ha tenido el estreno en España del último largometraje de Claude Berry, quien este 2007 cumple cuatro décadas como director desde su debut con "El viejo y el niño" (1967), que participó en la 13 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).

Una historia plena de ternura y sensibilidad, protagonizada por Audrey Tautou y Guillaume Canot, es la propuesta del realizador francés para reflexionar sobre la amistad y el amor a través de las vidas paralelas y luego encontradas de los cuatro protagonistas del filme, caracterizados como auténticos supervivientes.

Sólo al cruzarse acaban por encontrarse ellos mismos, cambian el modo de concebir la vida, afrontan su propia existencia y en el apoyo mutuo hallan el antídoto contra la soledad que los atenazaba.

Salpicada de toques de humor y con una música que acentúa aún más el ingrediente francés de toda la cinta, la película, estrenada el pasado mes de marzo con gran éxito en Francia, ha sido aplaudida sin titubeo por la crítica y la prensa del Festival de Valladolid.

Por su parte, el español Gerardo Olivares presentó su segundo largometraje, "14 kilómetros", que es la distancia que separan el continente africano de Europa por el Estrecho de Gibraltar, pero el recorrido de los emigrantes comienza mucho más al sur, en países subsaharianos como Níger y Mali.

Las cámaras acompañan a tres nigerianos, dos hermanos y una chica, en su recorrido desde su país hacia el norte de África, hacinados en los medios de transporte y compartiendo espacio con todo tipo de bultos y animales.

La peligrosa travesía del desierto del Teneré, la ayuda incondicional de unos nómadas, los problemas fronterizos entre Marruecos y Argelia, y las mafias que fletan las pateras y cayucos quedan reflejados en el segundo filme de Olivares, quien ya dirigió en 2006 "La gran final".

La película otea por detrás de las noticias que cada día ofrecen los informativos, en las que sólo se ve a los inmigrantes que llegan a las costas españolas "como si nos invadiesen", ha asegurado Olivares en la rueda de prensa celebrada tras la proyección, quien tiene una extensa carrera en el terreno de los documentales.

El viaje de los emigrantes puede costar unos 2.000 euros, dinero suficiente para montar un negocio pequeño en África, según ha reconocido el director, para quien una de las principales soluciones para evitar el éxodo masivo de personas en ese continente son las inversiones internacionales.

Durante la jornada de hoy también se ha proyectado, fuera de concurso en la sección oficial, la última película del director chileno Matías Bize, titulada "Lo bueno de llorar".

El dolor de una pareja que ha decidido separarse queda reflejado a través de los silencios en este filme del realizador chileno, quien en 2005 se convirtió en el director más joven en lograr la Espiga de Oro de la Seminci con la película "En la cama".

Las luces de las calles de la ciudad y de un trayecto de metro, el ambiente de un local de fiesta y la atmósfera de la orilla del mar al amanecer son algunos de los escenarios donde los protagonistas, los actores españoles Vicenta N'Dongo y Àlex Brendemühl, se miran sin encontrar nada más que decirse.

Bize (Santiago de Chile, 1979) mantiene en esta cinta elementos característicos de su cine como la intimidad de las historias, la intensidad de los sentimientos y la búsqueda de un estilo personal a la hora de rodar.