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Viernes, 2 de Noviembre de 2007

El largo camino del emprendedor

Los autónomos deben superar al menos media docena de trámites para iniciar su negocio

B. C. B. ·02/11/2007 - 21:30h

Hacerse autónomo ya tiene más tirón que ser asalariado. Ésta es una de las conclusiones que se desprenden de los últimos datos de la EPA, ya que los trabajadores por cuenta propia aumentaron a mayor ritmo (3,3%) que los asalariados (3,1%).

Este impulso viene de la mano de los inmigrantes, (la mitad de las altas de 2007 son de extranjeros) que según algunas asociaciones de autónomos, prefieren dar el salto al trabajo por cuenta propia tan pronto tienen el permiso y los ahorros necesarios, y también de los parados.

En este sentido, las líneas de fomento del empleo incentivan el trabajo por cuenta propia gracias a la posibilidad de capitalizar el paro. Así, el trabajador puede recibir en un pago único y por adelantado parte de la prestación por desempleo para iniciar una actividad económica.

Pero, ¿por dónde empezar si se quiere dar el salto por cuenta propia? Con la ayuda de Miguel Martín, de la Consultora Economías de Escala (CESA), Público explica hoy los primeros pasos, en los que profundizaremos en próximas ediciones.

1. Avisar a Hacienda

El futuro autónomo debe dirigirse a la delegación más próxima para avisar del inicio de la actividad económica. Según el tipo de labor que se vaya a desarrollar, Hacienda etiqueta al autónomo con un código. La clasificación es tan extensa que existen un código para los astrólogos o para los sex-shops. Eso sí, los periodistas aún no tienen clasificación propia. Una vez etiquetado, se rellena el formulario pertinente, donde se piden cuentas de la ubicación física donde se desarrollará el trabajo, si se va a tener otros trabajadores, etc...

2. Visita a la Seguridad Social

Tras la identificación para cumplir los deberes, el segundo paso es atender los derechos como cotizante. Hay que darse de alta en la Seguridad Social dentro del régimen de autónomos. Además, si se va a tener otros trabajadores es necesario también tramitar sus altas.

3. Visto bueno de la comunidad

La comunidad autónoma de turno también debe conocer la actividad económica que se va a desarrollar y el autónomo debe solicitar el permiso de inicio de actividades.

4. Hacerse visible

Los inspectores de trabajo tienen que conocer la situación del autónomo. Para ello se debe comprar el llamado libro de visitas (en algunas librerías) y tenerlo preparado en el momento de comenzar a trabajar. Además, si pertenece a algún sector con una regulación determinada (un restaurante tiene que atender a Sanidad, los transportistas el permiso de transporte, etc...) también hay que dirigirse al organismo correspondiente para que nos conceda la autorización.

5. El salto a sociedad

Éste paso puede darse simultáneamente con el alta de autónomo; con posterioridad cuando el negocio lo requiera; o no darse nunca porque no se ve necesario. En cualquier caso, el proceso es más complicado que el de autónomo y hay que preverlo con antelación. Primero hay que decidir la forma societaria: mercantil o laboral y/o limitada o anónima. Aunque en próximos capítulos ahondaremos en sus ventajas e inconvenientes, tomemos el ejemplo de la sociedad limitada, la opción más común.

6. Encontrar un nombre

El alta en el Registro Mercantil de la ciudad de residencia (donde tendrá la razón social la entidad) permite también conocer que el nombre proyectado para la empresa es único.

7. Vuelta a Hacienda

Con el certificado del registro, el futuro autónomo empresario explica al erario público con exactitud el negocio a desarrollar. El acuerdo de voluntades, si hay otros socios, etc... Hacienda ofrece a cambio un CIF (el NIF de las empresas).

8. Al banco

Con el certificado y el CIF llega la hora de abrir una cuenta a nombre de la sociedad. El capital mínimo en el caso de la sociedad limitada es de 3.000 euros. El banco extiende un resguardo de esta operación.

9. El notario da fe

Un notario debe ser testigo de la constitución de la sociedad, y para ello necesita todos los papeles anteriores (certificado, CIF y resguardo del banco).

10. Y de nuevo al Registro

Con la escritura de constitución y todos los papeles anteriores en ristre, se vuelve al Registro Mercantil para incribir formalmente la sociedad. La respuesta del Registro es el trámite que más se dilata (incluso meses) pero es indispensable para disfrutar de la personalidad jurídica como empresa.

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