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Lunes, 5 de Noviembre de 2007

Energéticas y alcohol: cuidado con la mezcla

Un estudio demuestra el peligro de consumir ambas bebidas combinadas

AINHOA IRIBERRI ·05/11/2007 - 21:19h

Un grupo de adolescentes consume refrescos energéticos y alcohol en un parque madrileño. TITO JIMÉNEZ

En el año 2001, una nueva bebida se introdujo en el mercado estadounidense. Se trataba de un refresco con propiedades estimulantes que prometía dar energía a las personas cansadas por el nivel de estrés propio de la sociedad actual. Pronto su uso se popularizó entre los jóvenes y las discotecas incluyeron en su oferta las bebidas energéticas.

Ala primera marca se sumaron muchas más. Sería difícil saber a quién se le ocurrió por primera vez mezclar este tipo de refrescos con alcohol, pero, sin duda, su idea caló hondo.

En la actualidad, el combinado es consumido por multitud de jóvenes, que notancómo la noche se hace más corta gracias a la cafeína y otros estimulantes de la bebidaque acompaña.

Pero no es oro todo lo que reluce. Un estudio presentado ayer en la reunión anual de la Asociación Americana de Salud Pública ha advertido que mezclar energía y alcohol es peligroso, mucho más que consumir sólo bebidas alcohólicas. Los datos son llamativos.

Según el trabajo dirigido por la especialista en Urgencias de la Facultad de Medicina de la Wake Forest University, Mary Claire O’Brien, quienes consumen alcohol mezclado con bebidas energéticas son dos veces más proclives a resultar heridos, a requerir atención médica o a viajar en coche con un conductor borracho que aquellos que no lo hacen, aunque hayan ingerido la misma cantidad de alcohol.

Actuaciones arriesgadas

Comenta O’Brien a Público: “Soy médico de Urgencias y empecé a interesarme por este asunto cuando atendí a un joven que ingresó tras mezclar alcohol y bebidas energéticas. Sospechaba que su consumo podía influir en comportarse de forma arriesgada, pero me llamó la atención lo fuerte que resultó ser la relación”.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores encuestaron a 4.271 estudiantes universitarios. Los que consumían la mezcla no sólo corrían más riesgo; también podían suponerlo para otras personas. Así, resultaron ser dos veces más propensos a aprovecharse sexualmente de otras personas y tenían casi el doble de riesgo de que eso mismo les ocurriera a ellos. No es todo. Los asiduos al combinado energía-alcohol se emborrachaban más a menudo por semana y bebían más cantidad de alcohol que el resto.

Subraya O’Brien: “Esas bebidas no afectan a la capacidad de intoxicarte; el problema es que uno no se da cuenta de que está borracho”. Si se extrapolan los datos del estudio, casi una cuarta parte de los estudiantes consume habitualmente esta mezcla, que en EEUU ya se vende embotellada. O’Brien no tiene claro que la solución sea imponer una etiqueta de advertencia: “Algunos creen que sólo eximiría de responsabilidad a las compañías fabricantes”.

 

"Luego no se duerme bien"

Javier Díez, consumidor de bebidas energéticas y alcohol 

Si algo destaca Javier Díez de su experiencia como consumidor de bebidas energéticas con alcohol, es el cansancio posterior: “Cuando te vas a acostar, no duermes bien y, si tomas mucho, se te acelera el corazón”. Por lo demás, señala que al principio parece que la mezcla “te da energía y te despierta”, que “lo combines con lo que lo combines prevalece el sabor de la bebida energética” y que en las discotecas “es más caro que los cubatas normales”.