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Martes, 8 de Julio de 2008

Retrato robot del perfecto ex-fumador

Un estudio español desvela las claves del éxito en el tratamiento antitabáquico

AINHOA IRIBERRI ·08/07/2008 - 12:50h

Imagen de una campaña para dejar de fumar.

Dejar de fumar no es fácil, a pesar de las campañas divulgativas, de los mensajes de los médicos y de las trabas que pone la ley al desarrollo de este hábito. Y no es porque los fumadores no quieran dejarlo. Según datos del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo , casi el 50% de los adictos a la nicotina desea dejar de serlo. Pero aún así, las tasas de éxito no suelen superar el 50% incluso contando con la ayuda de tratamientos antitabáquicos.

Ante esta situación, el equipo dirigido por el responsable de la consulta de deshabituación tabáquica del Hospital de Móstoles (Madrid), Juan Manuel Díez Piña, decidió llevar a cabo un estudio en su propio ámbito de trabajo: un lugar donde acuden voluntariamente fumadores que quieren añadir un ex a este adjetivo.

El trabajo, presentado recientemente en la reunión más importante en el campo de la neumología española, desvela las características que pueden prever que una persona tenga éxito en la batalla contra la nicotina.Aunque algunas pudieran parecer evidentes, otras han sorprendido hasta a los propios investigadores.

Se podría presumir, por ejemplo, que una persona en la que el tabaco haya hecho estragos tendrá más interés en dejarlo y, por lo tanto, fracasará menos en dicha tarea. Pero la realidad que se desprende del trabajo de Díez Piña es muy distinta.

Sanos y poco adictos

Los fumadores sin patología por consumo de tabaco son los más proclives a tener éxito a la hora de dejarlo, al menos entre los 159 pacientes que formaron parte del estudio de Díez Piña.

Según este especialista , esta premisa se cumple menos entre los pacientes de patología cardiovascular que entre los que tienen enfermedades pulmonares. La razón es sencilla: estos últimos se asustan menos porque, debido a su consumo habitual de nicotina, ya están acostumbrados a ahogarse, por lo que los síntomas de la enfermedad les son conocidos y no les recuerdan que es una situación nueva de la que deben salir dejando el tabaco.

Los síntomas cardiovasculares, sobre todo el cansancio extremo, no son tan habituales para los fumadores, y entre los que padecen patología del corazón por consumo de tabaco las posibilidades de deshabituación son algo mayores.

El estudio deja claro, no obstante, que es la persona sana la que más posibilidades de éxito tiene. Otra clave para triunfar en esta lucha se encuentra en los niveles de monóxido de carbono. Cuanto más bajos son estos en sangre, mayores las oportunidades de conseguir dejar de fumar. La clave para mantenerlos bajos está en fumar pocos cigarros y, también, en no aspirar los que se consumen con mucha profundidad.

Las recaídas mientras se está dejando de fumar también son predictivas de éxito. Pero la fórmula no es tan simple como decir que a menos deslices más posibilidades.

Comenta Díez Piña que lo importante no es tanto no recaer como ser consciente de ello: “No se puede tirar la toalla tras fumarse un cigarro; hay que ir a buscar al terapeuta y tratar de ser reconducido”. Para el experto, uno de los tipos de fumadores con los que “más sorpresas” se llevan es el social, que consume sólo con amigos y/o alcohol: “Con ellos se necesita un trabajo muy psicológico porque no hay dependencia”. 

 

Las leyes antitabaco benefician seriamente la salud 

La legislación contra el tabaco es relativamente reciente. Por eso, no existen demasiados estudios que demuestren lo que las autoridades sanitarias de todo el mundo creen: que su implantación redunda en una mejora cuantificable de la salud de los ciudadanos.

Un informe realizado por 17 expertos reunidos por la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC) publicado el lunes en The Lancet Oncology demuestra las muchas ventajas que tienen las políticas activas diseñadas para acabar con el consumo de tabaco en lugares públicos o por la inhalación de humo por personas que no desean fumar.

Los expertos, dirigidos por la epidemióloga del IARC María León, concluyeron –tras revisar la literatura científica publicada sobre el asunto–que la puesta en marcha de políticas en este sentido hace que disminuya de forma considerable la exposición al humo ambiental; pero que, además, los lugares libres de humo hacen disminuir el consumo de cigarrillos entre los fumadores. Además, estas políticas no influyen negativamente en el negocio de la hostelería, pero sí reducen los síntomas respiratorios entre los trabajadores.

También se ha demostrado que reducen hasta en un 20% los ingresos hospitalarios por problemas cardíacos. Para saber si influyen en la tasa de cáncer de pulmón habrá que esperar más años: el tiempo que el tabaco tarda en causar esta neoplasia.