Archivo de Público
Viernes, 20 de Junio de 2008

Rato cambió su agenda para oír a Acebes

Aznar aprovechó su emotivo saludo al ex secretario general para mostrar su frialdad ante Rajoy

 

M. J. G. ·20/06/2008 - 23:37h

ángel martínez - La asistencia, por sorpresa, de Rodrigo Rato al Congreso del PP fue muy aplaudida y saludada por los compromisarios.

Rodrigo Rato fue la estrella de la fiesta. El ex director del FMI hizo su entrada en el XVI Congreso Nacional por la puerta grande, recibido al paso con abrazos y besos de los compromisarios, que se peleaban por hacerse la foto con él. El vicepresidente económico durante los gobiernos de Aznar apareció por sorpresa de la mano de Rita Barberá. No se le esperaba porque tenía previsto un viaje a Singapur. Pero lo canceló porque le apetecía, por lo visto, ver el cónclave. Era curioso, porque en el 2004 no pudo asistir. En aquella cita pidió el apoyo de los militantes para la candidatura de Mariano Rajoy vía satélite desde Washington.

Ayer, su sola presencia despertó todo tipo de rumores. Para algunos conservadores, era la prueba definitiva de que respaldaba a Rajoy. Más cuando se sentó junto a su mujer, Elvira Fernández, en primera fila. No quiso hacer declaraciones a los medios y se dedicó a saludar mientras se mostraba encantado de estar allí.

Su asistencia, más el voto de Esperanza Aguirre, supusieron un respiro para el líder del PP. Pero su alegría no iba a ser completa. Entre las voces críticas y el discurso de Acebes, Rajoy, se topó con José María Aznar. O mejor dicho, ni eso.

El ex presidente del Gobierno, que desde hace semanas había liberado su agenda para acudir al cónclave, apareció muy interesado por escuchar la intervención de Ángel Acebes. Llegó al plenario coincidiendo con el informe de cuentas. Su entrada lo interrumpió. Todo el mundo comenzó a aplaudir y él, entre sonrisas, se mostró muy efusivo con Ana Mato, Rosa Estarás, Esperanza Aguirre y, sobre todo, con el ex secretario general.

San Gil, presente

A Rajoy le saludó de pasada. La frialdad entre ambos fue muy comentada. El gesto fue interpretado de inmediato como la muestra de su malestar. Su entorno viene diciendo desde hace días que al presidente de honor del partido no le ha hecho ninguna gracia que Rajoy dejara que San Gil decidiera abandonar sus cargos. Desde luego ayer la ausencia de la dirigente vasca era la más comentada y sentida. Estamos todos menos ella, señalaba un diputado. Jaime Mayor Oreja también la recordaba: El Congreso tiene un nombre propio: María San Gil, dijo mientras aseguraba que iba a pasar un mal trago sin ella a su lado.

En los pasillos Soraya Sáenz de Santamaría, le quitaba hierro al desencuentro entre su jefe y Aznar. La portavoz del PP en el Congreso señalaba que ella no lo había percibido una expresión de falta de cariño. Nos ha saludado a todos y todos sabíamos que venía en un momento importante del congreso, muy especial, que es el discurso de Acebes, dijo.

Ana Botella también trataba de desterrar la idea de distanciamiento entre ambos dirigentes. La delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid aseguró que en absoluto su marido se había sentido desplazado por tener que hacer su discurso un día antes de la clausura, como era costumbre. Además, consideró buena noticia la elección de María Dolores de Cospedal.