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Viernes, 20 de Junio de 2008

Europa aparca la crisis y le pide a Irlanda que resuelva el lío

El Consejo dice que necesita más tiempo para analizar el no de los irlandeses  y mientras se seguirá ratificando el Tratado

ANDRÉS PÉREZ ·20/06/2008 - 22:00h

ANDRÉS PÉREZ -

Uno tras otro, los principales dirigentes de la Unión Europea terminaron este viernes la cumbre celebrada en Bruselas con declamaciones varias sobre la urgencia de responder a las preocupaciones concretas de los ciudadanos. Pero lo decidido por ellos fue el ejemplo perfecto de todo lo contrario: los dirigentes aparcaron en el limbo la crisis institucional del Tratado de Lisboa, y no tomaron ninguna medida consistente para frenar la espiral de precios de alimentos y energía.

La reunión de los 27 jefes de Estado y de Gobierno finalizó con las tradicionales conclusiones adoptadas por consenso. En ellas, el Consejo Europeo dice que hace falta más tiempo para analizar la situación en Irlanda, un tiempo que será aprovechado para proseguir con la ratificación parlamentaria del tratado en los restantes países.

Los Gobiernos «necesitan más tiempo» para analizar la situació

Los líderes europeos se han dado hasta mediados de octubre para buscar una salida al embrollo en el que han quedado de nuevo enredados como consecuencia de la victoria del No en el referéndum irlandés sobre el Tratado de Lisboa.

En Bruselas, los 27 han animado al Gobierno de Irlanda a que prepare con diligencia una alternativa en ese plazo.

Ese tiempo, rezan las conclusiones, lo emplearán los países europeos en buscar resultados concretos en los diversos ámbitos de actuación política que interesan a los ciudadanos.

Animan a Irlanda a que prepare con diligencia una alternativa

El consenso de mínimos bajo mínimos sobre el futuro institucional de la Unión estalló en vuelo minutos después de la clausura de la cumbre, en particular sobre un punto que preocupa a muchos. ¿Si el Tratado de Lisboa muere, podrá haber nuevas ampliaciones de la UE?

Nicolas Sarkozy, el presidente francés y presidente de la UE por seis meses a partir del 1 de julio, andaba afirmandodesde la una de la madrugada de ayer que existe un consenso para congelar cualquier nueva ampliación de la UE hasta que sea aprobado el Tratado de Lisboa, cosa que puede llevar su tiempo. Es más, añadió que el vigente Tratado de Niza limita por ley a 27 el número de miembros de la Unión.

Comentarios Inaceptables

No hubo acuerdo para tasar la especulación con el petróleo

El consenso sobre esa no-ampliación sin Lisboa no debía ser tal, porque inmediatamente replicó el presidente del Parlamento europeo, Hans-Gert Pöttering, quien señaló que es posible encarar un ingreso en breve de Croacia sin Tratado de Lisboa. Y, sobre todo, rugió la voz del primer ministro polaco, Donald Tusk, quien juzgó inaceptables los comentarios de Sarko. Tras ellos se parapetan otros países partidarios de las ampliaciones, como la República Checa, que defiende desvincular Lisboa de la entrada de nuevos miembros.

Estos de la Nueva Europa, cuando les ofreces la mano, te cogen el brazo, debió de pensar Sarko, que se dio el lujo de rememorar no antes la que fuera posición tradicional de Francia cuando la UE tenía 15 miembros: no debe haber ampliaciones sin un reforzamiento previo de la Europa política.

La de estos días fue la típica cumbre de nervios y embrollos institucionales. La novedad es el agravante: se produce en un contexto social y geopolítico explosivo, a causa de los recientes disturbios del hambre, el encarecimiento del precio de productos básicos, y la Directiva Retorno, que amenaza con colocar a Europa en el pódium de impopularidad mundial, vacante en breve por el saliente George Bush.

Por si fuera poco, la canciller alemana, Angela Merkel, y Nicolas Sarkozy se enzarzaron en una de sus memorables querellas, esta vez acerca de de un asunto técnico: el IVA sobre productos petroleros. Nicolas Sarkozy necesita con toda urgencia enviar una señal a la gente modesta de su país, atosigada por los bajos salarios y las subidas de precios del carburante. Por razones de política interna, no quiere hacerlo restaurando mecanismos nacionales como el impuesto TIPP flotante creado por el Gobierno socialista en 2000.

Por eso, Sarkozy forzó volver a meter en la agenda europea la perspectiva de un IVA modulado, o un IVA con tope para los productos petroleros. Es una idea juzgada absurda por varios expertos, pero el presidente francés ha obligado a que sea estudiada bajo su presidencia, lo que obligó a Angela Merkel a salir al paso: ella escoltará a Sarko en el estudio, y ambos pilotarán el documento final que se someterá a la cumbre del próximo octubre.

Impuesto a la especulación

Con ese despeje de balón, los 27, que llevan tres meses enzarzados en discusiones sobre los precios petroleros, demostraron su incapacidad de ponerse de acuerdo acerca de medidas más precisas, simples y rápidas. Varias han circulado en documentos europeos.

Una de ellas, avanzada por los austríacos, era la idea de un impuesto a los beneficios o a los movimientos especulativos relacionados con el petróleo, impuesto cuya recaudación iría a la financiación de tarifas sociales de la energía.

El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, transformó esa posible medida, que se quedó en un muy hipotético deseo de la Comisión de comprender el funcionamiento del mercado del petróleo y el gas en Europa, además de afirmar que ha adoptado medidas puntuales de ayudas a la alimentación para los más desfavorecidos.

No va a haber solución rápida al problema de precios, dijo, subrayando la necesidad de respetar los mecanismos de mercado.