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Viernes, 20 de Junio de 2008

Ramos se la monta a Luis

Sergio recrimina a Aragonés sus palabras sobre su conducta fuera del campo. El lateral reunió a la plantilla en el centro del campo y pidió explicaciones al seleccionador

PEPE GARCÍA-CARPINTERO ·20/06/2008 - 14:29h

 

Las caras han cambiado. El buen rollo se difuminó. El grupo intuía que tras el mensaje de Luis a Ramos, las nubes se iban concentrando sobre la concentración de la roja y la tormenta nada más que acababa de empezar. La salida al campo de entrenamiento ya fue un aviso. Las bromas y chismorreos de anteriores días se tornaron en silencio incómodo, miradas al infinito, como si no quisieran cruzarse con el punto de mira de alguien. Ramos tenía decidido que hay cosas que no se pueden quedar así y montó una reunión de cara a todo el mundo, como Luis el jueves en la sala de prensa.

Al defensa le molestó sobremanera ese dardo del seleccionador sobre la charla que mantuvieron ambos sentados sobre el césped. Luis dijo a la prensa: “La charla no tuvo nada que ver ni con el fútbol desarrollado ni con nada de dentro del campo. Soy más claro, cuanto mejor futbolista eres, más orden tienes que tener en todos los sentidos. Más orden exterior y tal. Sergio hace a veces algunas cositas que no debe”.

El reproche

Sergio reunió en un círculo a todos sus compañeros y al cuerpo técnico y durante nueve minutos expresó, con multitud de aspavientos, su malestar. Marchena, que suele andar más vivo con el tema de las cámaras, se percató que las quejas de Ramos se podían leer en sus labios y le cogió del brazo. Ramos le miró raro en un principio, aunque después se dio cuenta del oportuno quite del central.

Nadie del grupo dijo nada. Sólo Luis contestó al jugador señalando a varios jugadores en su interlocución. Al final, el grupo se deshizo y seleccionador y central se dieron una palmadita, aunque sin muchos miramientos. En realidad, lo que más ha enfadado al jugador es que Luis no le dijera nada de lo que dijo en rueda de prensa anteriormente. Las dos charlas anteriores entre jugador y seleccionador ha sido meramente deportiva, de conceptos técnicos, de ninguna polémica.

Los gestos externos

Luis dijo públicamente que Ramos no se preocupaba por lo externo. El seleccionador se fija en los jugadores que pasan a firmar autógrafos a los aficionados, los que se paran con la prensa... Ramos, por lo visto, apenas había caído en eso, según el seleccionador.

Ayer, el madridista, no se sabe bien si por casualidad, pasó por delantero del autobús ante la atenta mirada de Luis y se fue a la valla de los aficionados. 15 minutos firmando autógrafos. Mensaje o casualidad.

A esto, los jugadores pasan de puntillas por el asunto. No quieren decir algo que pueda parecer altisonante. Silva y Cazorla respiraron tranquilos cuando fue Torres el que asumió la pregunta sobre la charla previa al entrenamiento. “A otros les debes preguntar. Lo hemos visto todo porque estábamos allí, pero decirte no te vamos a decir nada. Estábamos hablando de música”, sentenció el delantero.

Lo cierto es que no hay semana tranquila en la selección. Primero fue Torres y ahora Sergio Ramos. La mayoría del grupo aboga por arreglar estos asuntos en el vestuario. Sin la prensa como testigo. Muchos apelan a esos códigos del vestuario de los que tanto se ha hablado en Neustift tras el cambio de Torres. Pero lo único claro es que a 24 horas del encuentro ante Italia. Ayer, no se habló de fútbol.