Archivo de Público
Jueves, 19 de Junio de 2008

Niños esclavos en Badalona

Desmantelado un taller textil que explotaba menores por 200 euros al mes

GUSTAVO FRANCO ·19/06/2008 - 20:54h

En Badalona están algunas de las fábricas de textiles más competitivas de la industria catalana. Producen vestidos a un costo ínfimo, con el que un empresario legal soñaría. Como la del número 75 en la calle Sevilla, donde el viernes pasado los Mossos d´Esquadra descubrieron en un sótano de 40 metros cuadrado un taller textil clandestino.

Centenares de chaquetas, ocho máquinas industriales para confeccionar ropa, planchas de vapor y el capital más rentable de esta empresa: cinco extranjeros indocumentados, tres de ellos menores de edad, de entre 12 y 17 años. Uno de los adultos cumplía la función de enseñar a los jóvenes el oficio. Entre el vapor de las máquinas, cuatro paredes sin ventanas y un mísero salario, realizaban su actividad desde hace medio año, según el propietario de la panadería que estaba sobre el taller.


Local invisible

"No tengo nada que ver, estoy en este local desde hace un año y medio y nunca había entrado en el taller", explica Fayzul Rahman, que hace ocho años emigró de Bangladesh. Tiene la residencia permanente, emprendedor que aún paga el crédito al banco con el que pudo abrir el negocio. También a él se lo llevó el viernes pasado la policía autonómica para declarar y fue liberado el domingo con cargos. También fue detenido Abul K.L., de 31 años. Los Mossos informaron de que Fayzul, supuestamente, es el propietario de ambos locales. Estos estarían comunicados por una terraza, según una vecina de la finca, quien aseguró que el propietario se encuentra en Madrid. Mientras los vecinos aseguran que están sorprendidos por el descubrimiento de los Mossos, al mismo tiempo describen un flujo constante de inmigrantes.

Fayzul da más pistas. "Ingresaban con el género y venían a trabajar esporádicamente", explica en la puerta del negocio, y añade que ha perdido a un trabajador en la panadería por todo el revuelo causado. Él mismo se encargaba de apuntar en una libreta todo lo que consumían los jóvenes trabajadores, para llevar rigurosamente la cuenta que cobraba a final de mes. Un sueldo ínfimo, según los Mossos, de 200 y 300 euros por seis horas de faena por las mañanas.

Degradación del barrio

La situación habla de la degradación de un barrio obrero. En barrios como La Pau (donde se encontraba el taller clandestino), Artigas, Fondo o La Salut, el deterioro de unas viviendas contagia como una plaga a otras que son malvendidas por sus propietarios. Muchas son casas que tienen más de cuarenta años de antigüedad, construidas con "las propias manos de su propietario", según Antonio Moreno, presidente de la Asociación de Vecinos de La Pau.

De esta manera, junto a pisos patera hay propiedades más nuevas que buscan el mejor postor. Como la del 75 en la calle Sevilla, que fue construida hace unos 15 años. Sólo hay que fijarse en los terrenos baldíos que aún existen, como el que está junto a esta vivienda, o aquél otro en frente. Es que la Ley de Barrios no llega a muchos sectores de esta población. "Los vecinos se van porque las autoridades permiten este tipo de irregularidades, como los pisos patera o la ocupación ilegal de viviendas", añade Moreno.