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Jueves, 19 de Junio de 2008

Visionarios contra realistas

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·19/06/2008 - 20:44h

Y. BEHRAKIS / M. SALEM / REUTERS - Al otro lado, los agentes de la Policía palestina leal a Hamás se entretenían con el fútbol.

Vivir y decidir en un mundo alejado de la realidad puede conducir a situaciones trágicas, como ocurre en Oriente Próximo desde que George Bush entró en la Casa Blanca. El resultado de sus dos mandatos está a la vista: nunca esta región se había encontrado en una situación peor.

El último resultado de una política tan poco pragmática es, sin embargo, el acuerdo de alto el fuego que ayer entró en vigor en la franja de Gaza.

Israel ha tenido que tragarse todas sus teorías neocon y acudir periódicamente a El Cairo para negociar la tregua con Hamás.

Este acuerdo muestra que, aunque su poder sea descomunal, las potencias tienen la obligación de dialogar con sus enemigos para buscar un terreno común que resuelva el día a día y cree expectativas de futuro. Exactamente lo contrario de lo que han promovido los neocon y sus aliados.

Tras la primera victoria de Bush, los neocon desalojaron del Departamento de Estado a los diplomáticos realistas, y con ellos se marchó el saber acumulado durante décadas.
Los arribistas introdujeron una política visionaria que abogaba por una democracia virtual que poco tenía que ver con la situación real de Oriente Próximo.

Apartados del poder, a los realistas no les quedó más remedio que escribir artículos en revistas advirtiendo a Bush y su entorno del error que cometían. Los ideólogos neocon no han confesado ninguna culpa, pero ciertos sucesos señalan una ligera corrección en la política de Washington, una corrección que todavía es insuficiente y que la Casa Blanca ni siquiera quiereadmitir en público.

Una de las consecuencias de esta nefasta política fue la celebración de elecciones en los territorios palestinos. La apabullante victoria de Hamás puso en jaque a los ideólogos de la Casa Blanca que, tras el desconcierto inicial, trataron por todos los medios de anular el poder de los fundamentalistas, aunque el tiro les salió por la culata.

Deseos oníricos

Bush también ha tenido que tragarse sus deseos oníricos en otras partes de la región. Por ejemplo en Irak, y más recientemente en Líbano, donde el mes pasado Siria tuvo que mediar entre los prooccidentales y la oposición para conseguir un precario acuerdo que, aunque todavía no sabemos cuánto durará, ha sido bien recibido en Washington y en París.
Israel está negociando en estos momentos con Hizbolá un canje de prisioneros y ha abierto un diálogo con Damasco. Es pronto para saber si Israel va en serio con Siria o si las negociaciones son simplemente una manera de engañar a Occidente, como ya ha hecho en dos ocasiones desde la Conferencia de Madrid de 1991.

El alto el fuego en Gaza sugiere optimismo puesto que significa una corrección en la política neocon, aunque no lo admitan ni Estados Unidos ni Israel. Pero lo más lamentable en este contexto es que la UE haya perdido su voz en la zona y se haya alineado con unas políticas que se han revelado funestas repetidamente.