Archivo de Público
Jueves, 19 de Junio de 2008

Rafael Ávila sufrió un cautiverio "horroroso", según la Policía

El jefe de la banda estuvo utilizando hasta el final la identidad de un hermano suyo ya fallecido

ANTONIO GONZÁLEZ ·19/06/2008 - 14:15h

El empresario gaditano Rafael Ávila, liberado por la Policía en la madrugada del miércoles tras permanecer 16 días secuestrado, estuvo en todo momento encadenado como un perro a una pared, incluso cuando dormía, apenas le daban de comer, y tenía que hacer sus necesidades en una lata, llegando sus captores a obligarle incluso a orinarse encima en alguna ocasión. 

Estuvo en todo momento encadenado como un perro a una pared

En consecuencia, el empresario ha padecido un gran sufrimiento psicológico, según explicó hoy en rueda de prensa el jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional, Ángel Galán. "Le han maltratado de mala manera, igual no físicamente, pero sí por la forma en que estaba atado, cómo de daban la poca comida que recibía, cómo tenía que hacer sus necesidades, es verdaderamente horroroso cómo le han tenido", agregó el responsable policial.

Por otro lado, Galán indicó que en el momento de la liberación había dos personas con Ávila en el chalé donde estuvo casi todo el tiempo confinado, un inmueble de Almonte (Huelva) que había sido alquilado por la banda. Según el comunicado hecho público por la Policía, en el chalé de Almonte fueron detenidos R.B.A., natural de Pontevedra -e identificado por otras fuentes como Raúl Brey Ábalo, primo del líder popular Mariano Rajoy- y J.A.G.R., de Sevilla.

No obstante, Galán no quiso precisar si quien se identifica como primo de Rajoy era uno de los hombres que custodiaban al secuestrado cuando los miembros de los GEOS hicieron su aparición para liberarlo, aunque todo apunta en ese sentido.

La operación, en riesgo 

Lo que sí explicó en rueda de prensa es que este rapto, por el que hasta este jueves se ha detenido a nueve personas, ha sido el más "dificultoso" de los realizados en los últimos 20 años en España para resolver un secuestro económico, debido básicamente a que los medios de comunicación alertaron a los secuestradores desde el primer momento que especialistas de la Policía se habían desplazado desde Madrid y Sevilla para resolver este delito.

En consecuencia, lo secuestradores pensaron que tenían a la Policía "en los talones" e interrumpieron todo contacto con la familia durante seis días, periodo en el que los responsables del operativo llegaron a comunicar al Ministerio del Interior que existía la posibilidad de que en cualquier momento pudiera aparecer el cadáver del empresario. Sólo cuando los secuestradores hicieron llegar a la familia a través de otras personas una prueba de vida, consistente en una fotografía de Rafael Ávila con un periódico reciente, pudieron confirmar que seguía vivo.

En el mismo sentido, cuando algunas radios informaron de la liberación, al poc0 de producirse, en torno a las seis de la mañana, supuso otro problema para detener a todos los integrantes de la banda, que estaba "muy diseminada". Así, aunque se ha detenido a nueve personas en Almonte, Sevilla, Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y Madrid, la Policía no descarta que se puedan producir nuevas detenciones. "Hay cosas que no se pueden hacer", se lamentó Galán, que pidió a los medios que no vuelvan a informar de estos operativos hasta que no se han resuelto finalmente, para no ponerlos en peligro.

Suplantación de identidad

Por otra parte, Galán informó de que la banda estaba "muy bien organizada", aunque señaló que no cree que hayan sido autores de más secuestros. Lo que sí se sabe es que "tenían necesidad de dinero" y habían sido reunidos por uno de los detenidos, que actuaba como cabecill.

Se trata de Luis Miguel Rodríguez Pueyo, detenido en Sevilla y viejo conocido de la Policía, ya que estuvo implicado en la desaparición del confidente de la Policía El Nani, en 1983, y en los episodios de abusos sexuales a menores englobados en el conocido como caso Arny, por el que fue condenado a un año de cárcel en 1998. Galán describió al cabecilla de la banda como "un delincuente común español desde hace más de 17 años" con antecedentes desde 1981.

No obstante, los policías pensaron que se trataba de otra persona hasta que le tomaron las huellas digitales, ya que este delincuente había usurpado la identidad de un hermano suyo ya fallecido, y además sin antecedentes penales. "Todo lo tiene a nombre de su hermano, y le vamos a acusar por usurpar su identidad", explicó el responsable policial.

"Una familia normal"

En cuanto a la posibilidad de que alguien de la familia del empresario pudiera estar implicado, Galán lo negó tajantemente. "No tiene nada que ver, es una familia normal, de empresarios, sin más".

Sin embargo, se cree que alguien de la organización estaba en contacto con la empresa de Ávila, con el fin de obtener la información necesaria para llevar a cabo el crimen y exigir una cantidad acorde con los recursos económicos del secuestrado. Los delicuentes pidieron al principio diez millones de euros, aunque la rebajaron posteriormente a dos millones, que debían ser entregados el día 18 de junio.

El secuestro económico de mayor duración

El liberación del empresario no estuvo tampoco exenta de riesgos para la Policía, ya que los agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) que asaltaron el chalé tuvieron que sortear obstáculos como la presencia de cámaras de seguridad y de los perros de presa que guardaban la propiedad. Con ese asalto, realizado en la madrugada de ayer, se ha puesto fin al secuestro económico de mayor duración de los investigados en España, un tipo de delito del que se da una decena de casos cada año, que son todos resueltos por la Policía.

Los detenidos son los ya citados Raúl Brey y J. A. G. R., que fueron localizados en el chalé de Almonte; M. I. R., de Sevilla, y el cabecilla Luis Miguel Rodríguez Pueyo en la capital andaluza; y L. A. R. S. en Sanlúcar (Cádiz). En Madrid fueron detenidos el resto de los miembros de la organización, los madrileños M. R. S., V. H. G. y J. M. H. G. y A. S. L., natural de Huelva.

En el transcurso de la operación, llevada a cabo por agentes del Grupo de Secuestros y Extorsiones de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV Central), se han intervenido grilletes, candados y una cadena metálica para tener al secuestrado sujeto a una pared, así como pasamontañas, una peluca, cinta adhesiva, bridas y cuerdas, botes de spray de sustancias irritantes, una pistola simulada, medicamentos sedantes, un ordenador y un vehículo Chrysler 300.

Según la reconstrucción policial, empresario fue secuestrado por tres personas el pasado 2 de junio cuando iba a coger el coche para ir a trabajar. Le obligaron a introducirse en una furgoneta blanca sin ventanas. La Policía cree que estuvo desde el principio en el chalé de Almonte, aunque no se puede descartar que estuviera en otra localización en las primeras horas.

Tras la llamada de los secuestradores pidiendo diez millones de euros, se activó el protocolo nacional de secuestros. Tras identificar que las llamadas se producían desde Madrid y averiguar la identidad de su autor, la Policía consiguió identificar a varias personas relacionadas, una de las cuales mantenía reuniones profesionales con el secuestrado debido a la transmisión de unas fincas y se desplazaba hasta la empresa para interesarse por el estado la víctima. En realidad, trataba de obtener información sobre los pasos que estaba dando la familia.