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Miércoles, 18 de Junio de 2008

Gobierno y agentes sociales se conjuran contra la crisis

Consensuarán antes del 31 de julio la hoja de ruta del diálogo social

PÚBLICO.ES ·18/06/2008 - 22:24h
El diálogo social arrancó ayer en el Palacio de la Moncloa donde el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, convocó a los agentes sociales para debatir sobre la reforma del mercado laboral y del modelo productivo como principales recetas contra el bache económico.
En el encuentro con los representantes de la patronal (Gerardo Díaz Ferrán por CEOE y Jesús Bárcena por CEPYME) y sindicatos (José María Fidalgo de CCOO y Cándido Méndez por UGT), Zapatero se rodeó de sus ministros estrella –el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, el titular de Industria, Miguel Sebastián, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído y el titular de Trabajo, Celestino Corbacho–.
El cruce de ideas, que duró más de tres horas, no tuvo como fruto una declaración conjunta, sino que se emplazaron a volver a reunirse antes del 31 de julio para presentar, de forma oficial, la que será la hoja de ruta del diálogo social. A principios de la semana el Gobierno remitió por sorpresa un borrador de contenido político a sindicatos y patronal que, finalmente, no se aprobó ayer. En el documento, el Gobierno desgranaba la agenda de reformas que quiere abordar en la legislatura. En contraste, el último diálogo social (julio de 2004) se inició con la firma conjunta de la hoja de ruta.
Unidad de acción
La ausencia de declaración pactada se compensó con una populosa “foto de familia” y una rueda de prensa al unísono, promovida a instancias del propio presidente del Gobierno, que insistió en transmitir una imagen de cohesión y buen entendimiento entre los agentes sociales y el Gobierno. Así, sindicatos, patronal y Ejecutivo coincidieron en advertir de los tiempos “difíciles” que atraviesa la economía, pero también en la voluntad de todas las partes en impulsar la herramienta del diálogo social como método para paliar
la desaceleración.
Gobierno y agentes sociales apuntaron la buena preparación de la economía española para hacer frente a la crisis y la atribuyeron en parte a causas exógenas (subida del petróleo, crisis en EEUU). Zapatero insistió en la salud de las finanzas del Estado que permitirá, según sus palabras, continuar con la subida de las pensiones mínimas y la del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
En este primer contacto, no se mencionó la moderación salarial, pese a ser uno de los temas más polémicos por el uso de la cláusula de salvaguarda en la actualización de los salarios (en línea con el IPC).
Otra discusión reciente, la de la reforma de la Seguridad Social, se saldó con una evaluación por parte del presidente de la “buena salud” del sistema, aunque también reconoció la necesidad de “introducir reformas para fortalecerlo”.  Lo cierto es que el Gobierno, y también la patronal, tienen en su agenda de la legislatura  ampliar la contributividad y el cálculo de las pensiones.
Zapatero prometió además que no tomaría “ninguna iniciativa sin consenso en la legislatura”. Aunque los ministros no tomaron la palabra, el presidente comprometió a Solbes a trasladar en breve a los agentes sociales las prioridades de los Presupuestos Generales de 2009 (que ya se están elaborando) y que tendrán como guía una “política de austeridad”. Este punto es una de las peticiones del Banco de España para afrontar la crisis, pero también de los empresarios. Los sindicatos se curaron en salud al advertir que la austeridad no puede  menoscabar la mejora de la Administración Pública, un reto de la legislatura.
Por su parte, Díaz Ferrán invocó al “mercado” como vía para la mejora económica y subrayó el deseo de los empresarios de arrimar el hombro para salir “lo más rápidamente posible” de la crisis. Este optimismo contrastó con la idea de que el bache durará “tres o cuatro años” .