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Jueves, 19 de Junio de 2008

Objetivo en la UE: recuperar al ciudadano de a pie

Sarkozy cuela de nuevo en la agenda del Consejo Europeo la fiscalidad de los carburantes

ANDRÉS PÉREZ ·19/06/2008 - 08:23h

 Una fiebre de concretitis aguda se ha apresado de los presidentes y jefes de Gobierno de los 27 países de la UE. Para el Consejo Europeo que se celebra jueves y viernes en Bruselas, calificado días atrás de 'consejo de crisis' por el 'no' de los irlandeses al Tratado de Lisboa, los 27 han decidido un giro en su estrategia. Intentarán que sus deliberaciones se parezcan lo menos posible a un encaje de bolillos institucional, y lo más posible a un intento de solucionar problemas concretos, como las subidas de precios de la comida y del carburante. 

El presidente Nicolas Sarkozy ha sido el que más ha empujado para que la foto de familia se parezca mucho a la de un grupo preocupadísimo por temas urgentes y concretos del europeo de a pie. Normal: Fue él quien hace unos meses se presentaba como el padre de la criatura llamada Tratado de Lisboa, y es él quien asumirá la presidencia de la UE a partir del 1 de julio próximo, con el gafe de una ratificación que anda a la pata coja.

La máquina de las promesas 

Frente al riesgo de volver a las interminables noches de nervios y de revisiones de textos de compromiso, además con el agravante de que el Consejo pudiera parecerse a una sesión de tortura contra los irlandeses, Sarko ha sacado la máquina de promesas. El presidente francés ha insistido para reintroducir en la agenda del Consejo su idea de un tope o reducción del IVA sobre los carburantes, ello pese a que ese ingenio ya fue estudiado y rechazado en su día por los ministros de Economía, que lo juzgaban ineficaz para bajar realmente los precios del lleno. 

En esa misma línea de acción, Sarkozy le ha puesto las pilas a su ministro de Agricultura y Pesca, Michel Barnier. Tras la reunión de Venecia con sus colegas de siete países europeos, y pese a ser uno de los pocos europeístas de corte clásico con cartera hoy en París, el ministro ha recibido la consigna de decir y repetir alto y claro que "no comprende" la política de pesca de Bruselas y "sí comprende" las reivindicaciones de los pescadores. 

París va a solicitar de nuevo una elevación de los topes de subvenciones que puede conceder a sus buques artesanales. Visto así, se entiende mejor la declaración efectuada por un diplomático francés y difundida por la AFP, afirmando que "la prioridad es la acción, porque Europa debe responder a las necesidades verdaderas de los ciudadanos". "Hay que hacer un esfuerzo, porque las incomprensiones siguen siendo fuertes y las decisiones que toma Europa son realmente poco atractivas", añadió. 

La invitación cursada por la presidencia eslovena a sus 26 socios europeos también ha recogido ese giro. La audición del primer ministro irlandés, Brian Cowen, y el futuro del proceso de ratificación del Tratado de Lisboa ya no es más que un punto más de la agenda, y ello porque "es importante mostrar que la UE avanzará y permanecerá en la vía del progereso".

Ante la Asamblea Nacional, en París, el primer ministro François Fillon también insistió en ese giro concreto, afirmando que "tras el referéndum irlandés, las prioridades de la presidencia francesa demuestran ser más pertinentes que nunca" y que "el objetivo debe ser responder a las preocupaciones concretas de los ciudadanos europeos". Quizá.

Pero lo cierto es que varios diplomáticos franceses ya dan por seguro que la presidencia francesa no podrá realizar la megarevolución europea prometida por Sarko en cambio climático, inmigración, defensa y agricultura. Tras el patinazo irlandés, lo concreto ahora, para Sarko, se parece mucho al que fuera juego favorito de Jacques Chirac: recriminar a Bruselas y pedir autorización de subvenciones.