Viernes, 2 de Noviembre de 2007

El príncipe heredero de Bahrein acusa a Irán de ir tras la bomba nuclear

EFE ·02/11/2007 - 10:40h

EFE - Imagen de archivo del príncipe de Bahrein y comandante en jefe de las fuerzas de defensa de ese país.

El príncipe heredero de Bahrein, Salman bin Hamad bin Isa al-Khalifa, ha acusado a Irán de llevar subrepticiamente a cabo un programa nuclear con fines militares.

"Aunque no tienen aún la bomba, están desarrollándola o al menos quieren tener esa capacidad", afirma el príncipe en declaraciones que publica hoy el diario "The Times".

Según el periódico, se trata de la primera vez que uno de los vecinos de Irán acusa públicamente a Teherán de mentir sobre su programa nuclear.

El príncipe heredero afirma, no obstante, que "es aún tiempo de dialogar" y que "hay que hacer mucho más en el frente diplomático".

Bahrein tiene mucho que perder de un conflicto militar entre Estados Unidos e Irán.

La Quinta Flota estadounidense tiene allí su base y se encarga de garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz.

La isla de Bahrein está unida a Arabia Saudí por la carretera del rey Fahd y la costa iraní está a diez minutos de distancia en caza.

"Somos un país como Irak y el Líbano, aunque el único que funciona normalmente", declaró al periódico el jeque Khalid al-Khalifa, ministro de Exteriores de Bahrein.

Los chiítas de Bahrein hasta ahora han recompensado los esfuerzos reformistas de la familia real de ese pequeño Estado con su lealtad, algo que podría cambiar, sin embargo, rápidamente si Washington ataca a Irán, donde los chiítas son también mayoría.

Cuando Al Qaeda bombardeó la mezquita Dorada de Samarra, en Irak, el año pasado y cuando Israel invadió el Líbano, "Bahrein se llenó de banderas amarillas de Hizbulá", señaló a "The Times" un diplomático occidental.

Desde entonces, un proceso de reformas que comenzó en Bahrein con la liberación de todos los presos políticos en el 2000 parece haberse estancado y algunos destacados personajes chiítas han denunciado la "sistemática discriminación" que sufren de parte del "establishment" suní.

El plan de conceder por la vía rápida la ciudadanía a decenas de miles de suníes de origen extranjero para acabar con la mayoría chiíta ha resultado tan inflamatorio que se ha prohibido a la prensa local ocuparse del tema, informa "The Times".

El príncipe heredero niega que se trate de discriminar a los chiítas, pero reconoce que el conflicto sectario tiene "tal carga política que nadie quiere tratarlo racionalmente".