Archivo de Público
Miércoles, 18 de Junio de 2008

Fernández envía las polémicas retenciones al Congreso para aliviar la tensión política en Argentina

La decisión de la mandataria tiene buena acogida y descomprime una situación desbordada. Subaraya que el campo y la oposición deben ganar en las urnas para cambiar el modelo redistributivo

FEDERICO PEÑA ·18/06/2008 - 07:25h

 

Sin lugar a dudas, las últimas 24 horas de la presidenta fueron ruidosas. Ruido de cacerolazos. Ruido político. Y el ruido que más daño hizo: el silencioso pero estruendoso sonido que generan los rumores cuando circulan a toda velocidad. Con ese repiqueteo aún en los oídos, Cristina Fernández compareció por tercera vez en un mes por cadena nacional para anunciar que enviará al Congreso el polémico aumento del impuesto a las exportaciones de soja.

La noticia llegó como un bálsamo al oído de los argentinos y ayudó a descomprimir una situación política completamente desbordada a 98 días del conflicto.

"A esta medida de las retenciones móviles, que tanto revuelo causó en un sector que hace 90 días corta rutas, impide que otros argentinos transiten, quiero darle más democracia. Por eso, voy a enviar al Parlamento de la Nación un proyecto de ley porque, por si no les basta con esta presidenta que hace 6 meses obtuvo el 46% de los votos y, en uso de sus facultades, distribuyó el ingreso", dijo la mandataria.

Al igual que su marido, que media hora antes ofreció su primera rueda de prensa desde que asumió la máxima magistratura en 2003 y que dejó en 2007, Fernández dedicó un párrafo aparte a "las letras de molde", a los medios, quienes en nombre de la "libertad de expresión de los argentinos" repitieron decenas de veces gritos contra la presidenta del tenor de "andate (vete) zurda montonera", "ladrona" o "títere de Kirchner". Este cronista escuchó insultos más graves en el céntrico obelisco porteño esa noche.

Haciéndose eco de estas posturas que rememoran el diccionario de otros golpes, Fernández hizo un repaso de cómo se gestan los cortes institucionales en la historia argentina.  "Son sectores civiles- dijo- que incapaces de tener un proyecto político, utilizaban las fuerzas armadas para interrumpir procesos democráticos". Por ello, no sin ironía, invitó al campo y a aquellos que quieren otro país "porque piensan que es bueno que pueda haber pobres", a probar el sabor de la victoria en las urnas: "Se pueden tener diferentes opiniones y expresarlas en diferentes modelos, que el pueblo elige y, si no se está de acuerdo, se puede mejorar la propuesta redistributiva y esperar a la próxima elección. Esa es la clave. Les pido respetar la democracia".

También pidió que la justicia trate con el mismo rigor "a los que cortan rutas y desabastecen" que a los que fueron procesados y sufrieron penas de cárcel por cortar vías públicas para reclamar por hambre.

La tregua

A las claras, el envío de la Resolución 125 del 11 de marzo para que sea debatida y adquiera forma de ley en el Congreso no cierra la crisis política abierta luego de casi 100 días de conflicto con el campo. Pero sin dudas, es una salida tanto para el oficialismo como para el campo.

El Poder Ejecutivo pasará a manos del Parlamento una tensión desbocada, atendiendo uno de los reclamos de los productores agrícolas. También, ya que tiene mayoría en el Congreso, sabe que podrá dar batalla para su aprobación. Gracias a la presión que prometieron ejercer los productores agrícolas a los diputados y senadores, también se le dio a ese sector la opción de salir ganador.

Por la noche el Gobierno ya había enviado el proyecto de ley al Congreso. Ahora deberá pasar primero por la Comisión de presupuesto y la Comisión agropecuaria, para luego ser refrendada o rechazada por completo- no admite modificaciones-, caso en el que volverá al Poder Ejecutivo. Mientras tanto, sigue rigiendo la actual Resolución.

"Llega tarde"

La Mesa de Enlace que reúne a las cuatro entidades agrícolas y Alfredo De Angeli, la cara mediática de la protesta, recibieron con agrado la decisión de la presidenta, aunque reclamaron que "llega tarde". "Se perdieron 100 días inútilmente", dijo Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria.

Ahora, los ruralistas reclaman que su tratamiento sea rápido, y que el Gobierno avance sobre una política agropecuaria que tenga en cuenta al sector lácteo, el trigo, la carne y las economías regionales. En todo caso, el compromiso ante los medios de que aceptarán lo que decida el Congreso fue la noticia saliente de la jornada que puso sobre ruedas institucionales el enfrentamiento.

Hoy, a la misma hora que el Gobierno realice su acto en la Plaza de Mayo "en defensa de la democracia" y "en contra de los que desabastecen", las entidades rurales decidirán si continúan con el paro comercial de granos. Fernández adelantó en su discurso que no negociará si hay cortes en las carreteras.

¿País intacto?

"El país está intacto", dijo Kirchner, en referencia al estado de situación a 98 días del conflicto. Intacto quiere decir que no ha sido tocado. No es cierto. En términos económicos, se calcula una pérdida de 2.000 millones de euros por la caída de la actividad. En términos sociales, el país se ha dividido en dos, con una franja gris de opiniones que no se siente representada ni por el campo ni por el Gobierno. En términos políticos, el oficialismo ha quedado lleno de moretones producto de los golpes y el desgaste, y deberá meditar un cambio de Gabinete cuando pase el huracán. En términos de inflación, los precios de los alimentos se han disparado hacia arriba en este periodo. En términos de neurosis individual y colectiva, quedará en las manos de los psicólogos en el país con mayor tasa de profesionales de esta rama por habitante determinarlo.