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Miércoles, 18 de Junio de 2008

Los Celtics son los reyes de la NBA

Los de Boston machacan a los Lakers (131-92) en el sexto partido y se hacen con la NBA 21 años después

ALBERTO CABELLO ·18/06/2008 - 07:14h


Paul Pierce celebra el título de la NBA. AFP

No hubo partido. La fuerza a los Lakers se le fue por la boca. Boston Celtics apisonó a los californianos en el sexto partido de la final de la NBA, en el que se impusieron por un contundente 131-92. Habrá que hacer sitio a un nuevo estandarte de campeón en el cielo del pabellón del equipo más galardonado del baloncesto profesional estadounidense.

Ha ganado el mejor equipo, nada que objetar a un conjunto que ha siempre un paso por delante del rival, con más argumentos, más riqueza en el juego y mucho más espíritu. Resulta incomprensible la actitud de los Lakers en un partido tan decisivo, ninguno de sus jugadores se salva del reproche.

Más allá de más o menos acierto, la disposición pareció la de un equipo que jugaba un partido de pretemporada. Bryant hizo soñar a los californianos con un comienzo espectacular en el tiro, pero la racha duró apenas unos minutos. El huracán verde fue de fuerza cinco y destrozó todo lo que encontró a su paso; cada balón que salía rebotado del aro, cada pelota dividida.

Los Lakers no hacían más que perder pelotas una tras y otra. Kobe recibía una defensa soberbia de Posey, Gasol se estampó contra Perkins, Odom anduvo extraviado y Fisher y Radmanovic se cargaban de faltas. Tampoco había nada en el banquillo, Jordan Farmar perdió un balón estupido en su primera aparición en el partido.

Con suplentes o titulares, Boston siempre ha sido superior a los angelinos, el gran parcial que partió el partido tenía a jugadores no habituales en pista. Daba igual, Boston ya ganaba por 23 al descanso. Un viaje tan largo a Boston desperciado, los Lakers ya podían hacer las maletas en el segundo cuarto.

Despúes de dos primeras rondas de tonteo ante Atlanta y Cleveland; Boston ha crecido en estos play off hasta igualar el baloncesto rocoso de principio de temporada. Danny Ainge en los despachos y Doc Rivers en el banquillo han formado una plantilla sin grietas y profunda.

No parecía tener fin el banquillo de los Celtics en esta final, más y más jugadores aparecían para mantener el mismo nivel que sus compañeros. Grandes suplentes ensamblados con tres estrellas, que no se han excedido en su papel y han sabido dejar hueco para que todos participaran.