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Miércoles, 18 de Junio de 2008

El patrón defensivo de Grecia

El último campeón de la Eurocopa ha fracasado este año de manera estrepitosa: es el adiós del fútbol más rácano

MARCOS LOPEZ ·18/06/2008 - 06:39h

Podemos hablar de amistoso o partido competitivo con matizaciones. Cuando juegas un gran evento, el compromiso con el espectáculo sube: no existe ambiente frío, hay mestizaje de espectadores, fiesta en las gradas y lleno asegurado. La suma de factores lo convierte en un partido competitivo con matices. Por parte española, rotación total y absoluta, descanso para los titulares y oportunidad para que los menos habituales demuestren que pueden ser una opción fiable cuando llegue la hora de la verdad.

1. 10+1

Muchos jugadores por detrás del balón y fútbol especulativo cercano al mal gusto, como demostraron en el primer partido contra los suecos. Grecia es el equipo más rácano del grupo. Su posición de partida

(1-4-3-3) es falsa por naturaleza. Los supuestos extremos no son tales y su tendencia al repliegue les lleva al 1-4-5-1 con un delantero centro, Charisteas, jugando por la banda derecha. En la izquierda apuestan por el doble lateral, con Torosidis y Patsa. Recorrido sin desborde: un buen posicionamiento táctico anula una banda que vive de correr a los espacios generados por errores del rival. Una buena basculación es básica para que los griegos no encuentren ninguna grieta para entrar. Y si penetran por banda, no se preocupen, porque Torosidis recortará para centrar con su pierna buena.

Arriba son un islote. Contra Rusia, Liberopoulos. Contra Suecia, un jugador que ha firmado un año espectacular en la Bundesliga, Gekas, delantero del Bayern Leverkusen. La soledad les convierte en presa fácil, ellos contra el mundo. En fútbol, cuando la disputa es de un individuo contra el colectivo, siempre termina en fracaso. Les falta entrada de segunda línea. Se nota que juegan con el freno de mano puesto. El canciller Rehhagel no concede licencias ofensivas.

2. Veteranía y calidad

En la zona ancha, indefinición. Según salga el sol, Rehhagel es ultradefensivo o defensivo, nunca ofensivo. A priori, su mejor tridente será Basinas, más Karagounis y Katsouranis. El detalle que nos muestra el Rehhagel más ofensivo es cuando decide darle el puesto de interior derecho a un delantero como Amanatidis. De la Red y Xabi Alonso tendrán que reducir los espacios a Karagounis y Katsouranis, ya que si tienen tiempo para pensar, Grecia será competitivo. Ellos son los responsables de que Grecia sea algo más que cerrojazo y balón arriba.

En defensa, dos centrales: Dellas y Kyrgiakos, mucha presencia física, dominadores del juego aéreo, solventes con el cerrojazo de la pasada Eurocopa. Sufren con la mutación a defensa de cuatro más tres puntas, ideada por Otto para este evento. Una clave para el rendimiento de Grecia es que los centrales juegan arropados, y de ahí los problemas ofensivos ya que si apuestas por el ataque, pierdes la fortaleza que te hizo campeón. En los laterales, la revelación Torosidis y Seitaridis. No esperen salida de balón: si España presiona la salida, tendrá el dominio absoluto de la contienda. Sufren cuando se juega por abajo. El primer toque les mata porque para ellos defender bien es chocar, intimidar y recurrir al tackle cuando el adversario busca superarles.

3. Adiós con el corazón

En los griegos toca despedida. Momento de tristeza para una selección que tardará en reverdecer laureles porque no se vislumbra relevo generacional de garantías. Tienen carácter y mentalidad combinada con anarquía. Su cuesta abajo ha empezado. Quizás hoy contra España sea su última presencia en una fase final.

Adivinar el once griego es una quimera. La actitud no lo es tanto: equipo veterano sin obligación competitiva y con las vacaciones a tiro de piedra es sinónimo de partido para cumplir el expediente. Héroes en Portugal 2004, el partido contra España marca el retorno a casa. Una victoria holgada de nuestra selección hará que se corten cabezas, empezando por la del admirado hace cuatro años Otto Rehhagel.

No habrá revolución porque el partido suena a despedida, pequeños cambios tal vez. Despedirse con un planteamiento ofensivo sería un regalo para el espectador. Sin salirse del dibujo tradicional, se espera que jueguen con tres puntas, uno de ellos Samaras, con Gekas y Charisteas a los costados. El centro del campo, el citado como más ofensivo, y en defensa los de siempre. Sale Kyrgiakos para la entrada de Antzas, que hoy se despide de la selección junto a un portero discreto, Nikopolidis, que abandona el equipo nacional sin un sustituto con la etiqueta de indiscutible.

 

Si fuera Luis Aragonés...

Rotación obsesiva

El objetivo no es descansar, que también, sino preparar a conciencia el partido de cuartos. Dentro de la rotación, una premisa: que jueguen todos. En los últimos 20 minutos, que salga Palop: así todos serán partícipes del éxito.

Adaptación fisiológica

Máxima intensidad en la dirección del choque. Apretar en la charla y ser exigente provocará un estrés en nuestros jugadores necesario para adquirir el ritmo de juego. Tener suplentes con chispa capaces de marcar la diferencia saliendo desde el banquillo es vital para decantar partidos. El ejemplo es Holanda con Van Persie y Robben.

Presión enprimera línea

Se espera que los jugadores acaben fundidos. Será la mejor manera de que su organismo se adapte. Por eso, especular es regalar. Y apretar arriba es hacer sufrir a los griegos desde el inicio. En la presión, es obligado estar orientados de derecha a izquierda para evitar las salidas por Torosidis y obligar a Seitaridis al ataque.

Triangulación y primer toque

Dinamismo, primer toque y no pausar el partido hará que los griegos estén fundidos en la segunda mitad. Sergio García, Cesc y Cazorla, más Xabi Alonso y De la Red son cinco jugadores para generar superioridad numérica en la zona ancha sin olvidar lo que nos dará el gol: el desmarque de ruptura y encontrar a Güiza.

Cesc por la derecha

Un recurso Wenger en el Arsenal es colocar a Cesc como interior derecho. Ahí busca la diagonal, ayuda en la construcción y busca el juego a la espalda del mediocentro rival. El partido tiene que servir para probar, y esta es una posibilidad para Cesc y Luis.