Archivo de Público
Martes, 17 de Junio de 2008

España investiga nuevos reactores nucleares

Centros públicos participan en el desarrollo de la cuarta generación de centrales a pesar del cierre escalonado del parque nuclear anunciado por el Gobierno socialista

MANUEL ANSEDE ·17/06/2008 - 21:41h


Los 439 reactores nucleares del planeta han exprimido las minas de uranio de Canadá, Australia, Kazajastán y Níger. Si continúa el mismo ritmo de consumo, la gasolina atómica se agotará en 100 años, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). La solución al futurible desabastecimiento está, por el momento, sólo en las neuronas de cientos de físicos de todo el mundo: una nueva hornada de reactores nucleares capaces de reutilizar el combustible y garantizar la disponibilidad de uranio durante miles de años. Y, de paso, generar menos residuos. Parece una utopía, y podría serlo, pero ya tiene nombre: Generación IV.

Los buscadores de esta piedra filosofal atómica se organizan en torno al Generation IV International Forum (GIF), un consorcio internacional, lanzado por EEUU en 2000, en el que participan los gobiernos de gigantes nucleares como Francia, Reino Unido, Japón, Rusia y China.

España estuvo a punto de entrar al GIF en 2004, pero la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al poder frustró el apoyo gubernamental a la iniciativa. Sin embargo, el Ejecutivo antinuclear de Zapatero participa por varías vías indirectas en esta búsqueda. Por un lado, financia proyectos de investigación a través del Tratado de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom), que actúa como un país más dentro del GIF.

Por otro, el Ministerio de Industria forma parte del consejo gestor de la Plataforma Tecnológica de Energía Nuclear de Fisión (CEIDEN), un organismo constituido en 2007 que cuenta con un grupo dedicado al estudio de los reactores de cuarta generación. La industria y los centros de investigación nacionales también se las han apañado para participar en el consorcio, creando una curiosa paradoja: España descarta oficialmente la ampliación del parque nuclear, pero investiga una nueva generación de reactores que estará lista, en teoría, hacia el año 2030.

"Puertas a la ciencia"

El Ciemat es uno de estos centros. En su sede de Madrid, un equipo de investigadores españoles está ultimando su participación en un proyecto europeo, financiado por el VII Programa Marco Euratom, que comenzará a finales de 2008 y estudiará la viabilidad de un reactor rápido refrigerado por sodio, uno de los seis tipos de reactores considerados de Generación IV.

El responsable de este programa en el Ciemat, Enrique González, explica las aparentes contradicciones en la postura del Gobierno: "El Ministerio no puede cerrar los ojos ante la I+D que se hace en España, por eso hace seguimiento de estos proyectos". Los salarios de los investigadores provienen de los presupuestos del Estado, pero sus proyectos sobre Generación IV están financiados "de manera integral", según González, por Bruselas.

"No se puede poner puertas a la ciencia; como centro de investigación tenemos que asegurarnos de que, si cambia la posición del Gobierno respecto a la energía nuclear, estaremos preparados", explica.

La Universidad Politécnica de Madrid también participa en el desarrollo de reactores de cuarta generación. El catedrático de tecnología nuclear Emilio Mínguez trabaja bajo el paraguas de la Plataforma Tecnológica Europea para la Fisión Nuclear Sostenible, creada por la Comisión Europea, en un grupo dedicado al estudio de los reactores de muy alta temperatura, capaces de utilizar el gas refrigerante, por encima de 1.000 grados, para generar hidrógeno a partir de agua y destinarlo a la fabricación de pilas de combustible para automóviles.

El catedrático critica los titubeos del Ejecutivo a la hora de apoyar la investigación de la Generación IV. "El Gobierno se arrepentirá en algún momento, porque no es inteligente no abordar este tipo de proyectos, las empresas españolas están ahora obligadas a participar en proyectos extranjeros. Y en la Universidad tampoco tenemos subvenciones del Estado, tenemos que entrar en las redes de proyectos europeos, para recibir dinero por ese cauce", denuncia.

Las empresas españolas también se han subido al carro de la cuarta generación, a pesar del apagón nuclear anunciado por Zapatero. Las ingenierías Tecnatom y Empresarios Agrupados, y la suministradora de componentes ENSA, participan en diferentes proyectos europeos. Algunas eléctricas, como Endesa, también han mostrado su interés por la llamada energía nuclear del futuro. A juicio de la física María Teresa Domínguez, presidenta del Foro Nuclear y experta en Generación IV de Empresarios Agrupados, "la industria española es puntera y estamos preparados para el relanzamiento de la energía nuclear en España".

Para el responsable de la campaña de nucleares de Ecologistas en Acción, Francisco Castejón, la cuarta generación de reactores puede prometer la reducción de la generación de residuos, pero no que va a suprimirlos. "Sería mejor dedicar el dinero a investigar tecnologías limpias, que no tengan ese pecado original, como las renovables o la fusión nuclear", propone. Castejón pide al Gobierno que aclare su postura: "No acaba de entrar a tope, en la investigación, pero tampoco la abandona. ¿Qué hace España estudiando nuevos reactores nucleares?".

 

La central del futuro no llegará hasta 2030

La Generación IV está formada por seis tipos de reactores nucleares con unos objetivos comunes: reutilización del combustible, menor generación de residuos nucleares de alta actividad, más medidas de seguridad pasiva y menor tiempo de construcción.

La cuarta generación está formada por seis tipos de reactores, bautizados en función del refrigerante que utilizan: tres tipos de reactores rápidos (de sodio, de plomo y de gas), el reactor supercrítico de agua, el reactor de sales fundidas y el reactor de muy alta temperatura.

En la mayor parte de los tipos, ni siquiera se han construido prototipos experimentales. La Generación IV no estará disponible comercialmente hasta el año 2030, en el escenario más optimista.