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Martes, 17 de Junio de 2008

Sarkozy pone a dieta al ejército francés

El presidente galo reducirá efectivos y materiales para “mantener la potencia” francesa frente a la amenaza terrorista

ANDRÉS PÉREZ ·17/06/2008 - 18:03h

Más OTAN, más informática, más espías, más satélites; menos cuarteles, menos efectivos y menos material caro de guerra clásica. Un muy solemne Nicolas Sarkozy trazó este martes ante unos 3.000 militares reunidos en París sus planes para un ejército francés del futuro orientado a la lucha antiterrorista y la guerra electrónica. Ariete que le sirvió para justificar un severo recorte presupuestario, vestido como un aggiornamento para "mantener la potencia" de Francia en el siglo XXI.

El largo discurso pronunciado por el presidente francés llegó tras un proceso de concertación de meses que concluyó con la elaboración de un "Libro Blanco" de la defensa francesa, sometido a debate parlamentario a partir del 26 de junio próximo.

Ese voluminoso documento contiene análisis sobre las nuevas amenazas y las nuevas doctrinas del potente ejército francés. Pero, de hecho, el toro que tenía que torear Sarko no era nada prospectivo, sino muy inmediato y se encontraba, de hecho, en la misma sala que le escuchaba. Eran los propios militares que, en las últimas semanas, han expresado su malestar al ir conociendo gota a gota los proyectos de recortes de presupuestos, de materiales, de cuarteles y de efectivos.


Menos militares 

Nicolas Sarkozy oficializó que el ejército francés, profesionalizado desde hace diez años, va ahora a ser sometido a dieta. Un total de 54.000 puestos van a ser suprimidos en los próximos seis o siete años, para reducir el total de efectivos de los ejércitos a 225.000 personas.

Ello implicará, dijo el presidente, el cierre de cuarteles en ciertos territorios de Francia donde esas instalaciones a menudo desempeñan funciones de dinamización económica. También implicará, señaló Sarkozy, abandonar ciertos materiales de guerra. Entre los que tenía en su punto de mira figuraba el sofisticado tanque Leclerc, concebido durante la guerra fría. Unos 350 de esos blindados equipan varios cuerpos de ejército franceses y actualmente, según estimaciones de Sarkozy, sólo funcionan realmente bien la mitad de ellos.

"Debemos dejar de mantener sobre nuestras espaldas ciertos materiales de los que os servís cada día. Hay que invertir más, pero seleccionando ciertos equipamientos", señaló. Entre las víctimas de la dieta sarkozyana también figura el previsto segundo portaviones francés, auténtica serpiente de verano sobre la que Francia diserta regularmente desde hace una década. El presidente dejó su construcción para un hipotético momento futuro.

Irán, la amenaza

Pasado el mal trago, Sarko adoptó un tono ofensivo para imaginar las futuras misiones de un ejército purgado y más eficaz. Dijo que, a partir de ahora, París toma nota de la existencia de un "arco prioritario estratégico par los intereses de Francia" que va desde la fachada atlántica de Africa "hasta el Océano Indico". La atención prioritaria que le reserva, dijo, obligará a revisar los acuerdos existentes con numerosos países del ex imperio colonial francés de África, que quedan al parecer fuera de esa nueva zona estratégica.

Frente a la amenaza terrorista juzgada "muy real", anunció un ejército más preparado para las tareas de espionaje y anticipación, para la protección química, biológica y nuclear del territorio europeo , para la guerra informática, para la proyección de 30.000 hombres  aptos a "entrar en guerra" en "puntos lejanos", todo ello cubierto por la fuerza de disuasión nuclear.

No faltó una alusión de Sarkozy a Irán como "principal amenaza" y ejemplo de la proliferación balística y nuclear.

Al término del discurso, hubo un momento surrealista. Escasamente seguro de ser aplaudido -algo que ocurrió breve y tibiamente--, Sarkozy no dudó en echarse flores solito. "Soy consciente de las responsabilidades particulares que recaen sobre mis hombros" y "el discurso que he hecho esta mañana es un discurso fundacional", dijo.

Tras lo cual, los escasos aplausos no lograron cubrir el sonido de sus talones sobre la tarima. Lo peor llegó luego: casi nadie acompañó al presidente para cantar La Marseillaise.

 Europeizar la OTAN

 

Nicolas Sarkozy también reafirmó con fuerza su intención de que Francia se reintegre al mando  militar de la Alianza Atlántica. Se esforzó por presentar ese giro histórico como la buena vía para “europeizar la OTAN” y permitir así, en una especie de círculo virtuoso, el desarrollo de la Europa de la Defensa. Con esa pirueta, Sarkozy intentaba repescar en apariencias la que debía haber sido una de sus prioridades durante la presidencia francesa de la UE, la Europa de la Defensa. La realidad, por boca de varios diplomáticos franceses, es que el 'No' de los irlandeses al Tratado de Lisboa va a obligar a revisar a la baja ese objetivo europeo.

No obstante, el presidente francés puso toda la carne en el asador para intentar convencer que el regreso total de París al mando militar integrado –abandonado por De Gaulle en 1966, al que Francia regresó parcialmente en los años 90-- será la manera de reforzar un polo europeo. “Nuestros socios europeos son casi todos miembros de la Alianza, y no comprenden por qué seguimos manteniéndonos un poco distantes”, insistió, asegurando que notaba esa desconfianza especialmente entre los países ex miembros del Pacto de Varsovia.

Por supuesto, Sarkozy subrayó que deberá obtener garantías del desarrollo del polo europeo antes de integrar a su país en el mando militar de la Alianza. También que en ningún caso París entrará en el Grupo de Planes Nucleares de la OTAN, y tampoco pondrá fuerzas a disposición de la Alianza de manera permanente en tiempos de paz. No obstante, a diferencia de lo ocurrido durante la cumbre de la OTAN en Bucarest hace dos meses, no pareció supeditar formal y oficialmente la entrada de Francia en el mando integrado a un gesto previo de Estados Unidos, aceptando el desarrollo de un pilar europeo de defensa con su propia comandancia y cuartel general. Sarkozy, de hecho, no hizo ninguna alusión a esa exigencia europea, hasta ahora mal vista por Washington y Londres.

Antes al contrario: por momentos pareció regresar a la ya caduca línea de fractura neocon de la 'Vieja' y la 'Nueva' Europa, elogiando la posición de los nuevos miembros de la OTAN que “ven en la Alianza el símbolo de su libertad”.

El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, aplaudió de inmediato las declaraciones de Sarkozy, al igual que un portavoz de la Casa Blanca. En Francia, la oposición de centro y de izquierda, así como el sector neogaullista de la derecha, fustigaron a Sarko.