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Lunes, 16 de Junio de 2008

Rajoy sigue jugando al despiste con su número dos

Justifica que Gallardón es mejor valorado porque hacer oposición desgasta más 

MARÍA JESÚS GÜEMES ·16/06/2008 - 22:13h

El presidente del PP, Mariano Rajoy, a su llegada a la entrevista. ÁNGEL NAVARRETE

En plena cuenta atrás para el XVI Congreso Nacional del PP, Mariano Rajoy no desveló hoy ninguna de sus incógnitas pendientes. En una entrevista en Antena 3, el líder del PP sólo dio pistas.

Al preguntarle quién podría ser el secretario general de una ristra de seis nombres entre los que se encontraban Javier Arenas, Pío García Escudero, Esteban González Pons, María Dolores de Cospedal, Manuel Lamela y Ana Mato, el líder del PP dejó entrever que su apuesta estaba entre uno de ellos. Pero no se mojó y tampoco quiso señalar si se trataba de hombre o mujer. "Eso lo veremos en su día", dijo para seguir manteniendo en suspense a los críticos de su partido que le reclaman un nombre con antelación al cónclave.

Eso sí, tiene claro su perfil: "Quiero que sea una persona representativa del partido, respetada y que colabore para hacer un proyecto". Rajoy aseguró que integrará a los críticos porque en el PP "caben todos". Sobre alguno de ellos recaerá alguna de las vicesecretarías que, tal y como especificó, volverá a reactivar.

El presidente nacional del PP contó que eran muchos los que le habían animado para que se quedara al frente del PP e incluso que fuera candidato para 2012. Ahora sabe que Gallardón está en las quinielas para sucederle. Es consciente de que está muy bien valorado porque "lo hace muy bien como alcalde". Parafraseando a Giulio Andreotti, Rajoy recordó que "el poder desgasta pero la oposición más. El que está en la oposición tiene una papel más incómodo, tiene que estar chinchando".

Rajoy no quiso entrar en si se sentía o no traicionado por los suyos. Sólo quiso destacar que habían sido muchas las personas que le habían reconfortado y estimulado.

Diálogo con los nacionalistas

Tampoco quiso indicar cuál va a ser su estrategia a partir de ahora pero por sus palabras se deduce un cambio de estilo. Sobre todo en el contacto con las fuerzas nacionalistas. "Yo con los partidos nacionalistas puedo hablar. Otra cosa es que haya temas en los que sea difícil ponerse de acuerdo", comentó.

Pero hizo mención a dos temas en los que el PP ha logrado llegar a un entendimiento con estas en las últimas semanas: la reforma en el tema de la pederastia por el caso Mari Luz y la moción en la que se instaba al Gobierno a tomar medidas contra el alza de carburantes. Explicó que una cosa es eso y otra hablar con Ibarretxe de su propuesta soberanista. "Pero hablar, qué hay de malo en hablar", se preguntó. Mientras, San Gil aparecía de fondo. "Yo siento que haya tomado esa decisión. Es posible que en el futuro cambie de opinión", dijo mientras aseguraba que le tenía "afecto y cariño".

Además dijo que no apoyaba la jornada laboral de 65 horas, que en la declaración de Hacienda le tocaba pagar, que señalaba con una cruz la casilla de la Iglesia, que estaba seguro de que iba a ganar las próximas elecciones y que tenía "pavor" a Italia en la Eurocopa. En cuanto a Losantos, comentó que las sentencias judiciales "se acatan porque sino entrariamos en la ley de la selva".