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Viernes, 2 de Noviembre de 2007

Ni con Ronnie basta

Con Henry lesionado y Messi desdibujado el brasileño asumió el protagonismo en ataque

NOELIA ROMÁN ·02/11/2007 - 00:00h

El jugador del Real Valladolid, Sesma (i), intenta el remate ante los jugadores del F.C. Barcelona, Zambrotta (d) y Víctor Valdés (c).

El día en que Ronaldinho intentó zanjar la crítica, la cháchara y el debate, el Barcelona  defraudó. Se reivindicó el Gaúcho que, se reencontró con el gol, pero se devaluó el conjunto dirigido por Frank Rijkaard que no mostró ningún signo de mejora en su juego, pese a la ligera recuperación de su vieja estrella. Ante un Valladolid ambicioso y atrevido, apenas aportaron nada los azulgrana, que se perdieron, una noche más, como equipo.

Funcionó mal la defensa, apenas existió el medio  campo y el ataque, a falta de un Messi en plena forma, vivió de las ganas de Bojan y de la insistencia de  Ronaldinho. Herido en su orgullo, y tras el capote que le había echado Rijkaard, Ronaldinho reaccionó. Decidido a devolverle la confianza depositada, el Gaúcho fue el jugador más activo de un Barça desbordado por el empuje inicial del Valladolid. Los pucelanos llevaron su presión a la primera línea y, en un cuarto de hora, ya habían conquistado su botín.

Flojo en defensa 

Sesma se coló por la banda y de su centro al área se benefició Llorente, que aprovechó el rechace de Valdés.  La jugada retrató las debilidades defensivas del Barça, que ya había recibido un par de avisos con anterioridad. Máquez perdió todas sus batallas con Llorente, Puyol se desubicó  en el lateral, Sesma y Sisi camparon por las bandas.

Diluidos en el centro de campo, con Messi menos activo de lo habitual y faltos de ritmo y velocidad, los azulgrana apenas pisaron  el área de Alberto, no crearon ni una ocasión de gol.  Hasta que Ronaldinho apareció. Rijkaard mandó al brasileño permutar su posición con Bojan y el cambio fue providencial.

Con el Valladolid desfondado, Touré atrapó un balón en la medular, Xavi buscó la diagonal con Ronaldinho y, en esta ocasión, el brasileño definió. Se coló entre los dos centrales vallisoletanos, hizo un buen control y, ante la salida de Alberto, elevó el balón que se posó en la red. Primer remate, primer gol.

Ronnie, con ganas y empuje 

Excesivo para el Barça, que se perdió como equipo, el premio fue justo con Ronaldinho que, a falta de viejas genialidades, le puso muchas ganas.
El empuje del Gaúcho contagió a Bojan que, reanudado el encuentro, amenazó seriamente la portería del Valladolid. Avisó con un primer chut tras una jugada de Iniesta y, cinco minutos después, un zapatazo suyo se estrelló en el palo.

Pero el gol no llegó y el Barcelona se desesperó. Exigido en defensa, sin medio campo, se fue rindiendo al empuje del Valladolid que, tras unos minutos de apuro, reavivó. Mendilibar movió sus piezas y los pucelanos, con aire fresco, se fueron a por el encuentro. Valdés tuvo que lucirse en un par de ocasiones, Puyol pasó no pocos apuros, pero el Barça apenas reaccionó.

Sólo Ronaldinho dispuesto a dar un vuelco en el marcador. Situado como falso nueve, buscó el balón como en los viejos tiempos, intentó alguna arrancada, pero, en los últimos metros, se fundió. No tiene el Gaúcho la velocidad y el toque de sus mejores tiempos y le cuesta definir y desbordar.

Con Messi desaparecido, el Barça no encontró ningún otro argumento ofensivo. Lo intentó y lo intentó, pero se estrelló contra el muro del Valladolid. Encerrados en su área, los pucelanos buscaron el contraataque, pero también toparon con Valdés.
Si decepcionante fue el resultado para el Barça, que se mantiene en la segunda posición, más lo fue su imagen: la de un equipo sin orden, sin ideas y sin gol.