Archivo de Público
Lunes, 16 de Junio de 2008

Empieza el juicio a la presunta asesina de tres ancianas

El fiscal pide 172 años de cárcel por intentar otros seis homicidios y robos con violencia

ALBERT MARTÍN VIDAL ·16/06/2008 - 20:58h

Remedios S. S. tiene 50 años y trabajó hasta hace dos como cocinera de un bar de Barcelona que frecuentaban los agentes del Cuerpo Nacional de Policía atraídos por su tortilla de patatas. Lleva ese tiempo, dos años, sin repetir su mejor receta y guardando silencio sobre los siniestros hechos que se le imputan y por los que será juzgada desde hoy mismo en Barcelona.

La vista arrancará esta mañana y promete atraer una excepcional presencia de medios. Ingredientes no le faltan: en el banquillo se sentará una única acusada, cuyo comportamiento sorprendió a los propios agentes durante las investigaciones que propiciaron su detención. Nada en ella hacía pensar que fuera capaz de cometer la ristra de delitos por los que el fiscal pedirá 172 años de prisión: tres asesinatos, seis intentos más, y siete de robo con violencia.

Y todo su currículo criminal tuvo lugar en apenas tres semanas, durante las cuales convirtió en su presa a las ancianas del barrio donde trabajaba, el Eixample.

Asesina en serie

La acusada siempre utilizaba el mismo modus operandi. Se ganaba la confianza de ancianas mayores de 70 años en las plazas o iglesias, y cuando accedía a sus pisos aprovechaba cualquier descuido para derribarlas y estrangularlas.

Su primera víctima mortal fue una anciana de 83 años, a la que asaltó el 10 de junio de 2006. Después, tras varios intentos fallidos, se cobró la vida de otra señora de 96 años y ya en julio del mismo año, la de otra de 76. Al menos en tres ocasiones, después de asaltar y robar a las ancianas, la acusada acudió a bingos o salones recreativos próximos a las viviendas.

Dos días antes de que los Mossos d'Esquadra la detuvieran, uno de los policías que eran clientes fijos le hizo una confidencia: "Reme, tenemos una mataviejas". Dos años después, la mataviejas puede romper al fin su silencio.