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Lunes, 16 de Junio de 2008

El Gobierno da una versión optimista del 'no' irlandés al Tratado

PÚBLICO.ES ·16/06/2008 - 20:25h

España se ha tomado en serio lo de hacer presión contra Irlanda para que el Tratado de Lisboa siga adelante con o sin ellos, pese al 'no' que votaron el  pasado viernes los irlandeses. A primera hora de la tarde, el ministro de Extxeriores, Miguel Ángel Moratinos, desgranó en cinco puntos lo que a su parecer está pasando en el seno de la UE: "Uno, el Tratado de Lisboa no está muerto; dos, no hay período de reflexión; tres, hace falta expresar respeto y solidaridad con Irlanda; cuatro, los procesos de ratificación continúan, y cinco, los irlandeses nos ayudarán a encontrar la mejor vía para resolver esta cuestión lo más rápidamente posible".

De esta manera quitaba importancia al parón que los ciudadanos le dieron al Tratado en Irlanda dando la impresión de que la UE se quedaba en una encrucijada y sin saber por dónde tirar. Pero Moratinos, optimista, dice que no.  "No estamos en una hecatombe, no hay crisis europea, no hay sensación de colapso de las instituciones y del alma europea", declaró Moratinos en rueda de prensa, tras participar en un debate con sus colegas de la UE sobre las consecuencias del referéndum irlandés.

En realidad, esta está siendo la línea de actuación de líderes y políticos del resto de Europa: predicar que la salud de la UE está mejor que nunca y que el Tratado seguirá adelante pese al no. El cómo. Sólo elllos lo deben saber porque para que el documento salga adelante hace falta que todos los países lo ratifiquen.

Ya por la noche, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se expresó en la misma línea durante la conferencia 'En interés de España: una política exterior comprometida' desarrollada en el Auditorio del Museo del Prado. Zapatero también es optimista. A su juicio, la noticia no reside tanto en la negativa irlandesa como el que "la inmensa mayoría de los Estados lo hayan apoyado".

Y por eso cree que "tiene que respetarse la decisión de la mayoría de los europeos". El jefe del Ejecutivo se mostró durante su discurso partidario de "una Europa más fuerte", que gane peso y protagonismo en el mundo gracias a una institución sin derecho a veto. Sin embargo, Zapatero reconoció que esta visión en ocasiones puede quedar empañada para los ciudadanos porque estos requieren debates más prácticos y, en cambio, la discusión sobre las instituciones "parece lejano e ininteligible".

Según destacó el presidente, la Presidencia francesa tratará durante el próximo semestre de no dejar que las cuestiones institucionales eclipsen a otros debates.En cualquier caso, "no estamos ante una parálisis de la UE", agregó, instando a hablar "en profundidad" de la actual situación de los Veintisiete en el próxima cumbre que comenzará el jueves.

Durante todo el día de hoy las palabras de unos y otros han ido en la misma dirección, aunque no todo el mundo lo veía tan claro.