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Lunes, 16 de Junio de 2008

Coldplay: Los nuevos U2

El grupo británico publica 'Viva la vida or death an all his friends', uno de los discos más esperados de 2008. Mañana lo presenta en Barcelona en un concierto gratuito 

VÍCTOR LENORE ·16/06/2008 - 07:15h

EMI MUSIC

U2 han firmado un contrato que les liga con la promotora de conciertos Live Nation hasta casi la edad de jubilación. Con lo que han hecho hasta ahora tienen garantizada la fidelidad de su público, pero en el plano artístico su último rayo de vida fue Achtung Baby (1991), el álbum donde dejaron de lado los sermones globales para mostrar sus dudas y debilidades. Sonaban más humanos y menos místicos. Incluso parecían divertirse. Sus dos últimos discos, en cambio, transmitieron a muchos la impresión de estar fabricados con el piloto automático.

Han contado con Brian Eno (U2 y Bowie) para dar un giro a su sonido

Ya son un poco como los Rolling Stones: un eficiente grupo de autohomenaje para llenar los estadios con estribillos históricos y toneladas de nostalgia. El problema es que el mundo siempre va a necesitar un grupo favorito. ¿Quién va a tomar el relevo cuando ellos falten?

Amados y odiados

En 2008, la respuesta parece sencilla. El candidato más serio son los británicos Coldplay. Hay una prueba irrefutable de que han conectado con el gran público. Su tercer álbum, X & Y (2005), despachó diez millones de copias en todo el mundo. Todo un mérito, ya que hasta la propia banda reconoce que flojeaba.

El ‘New York Times’ los ha calificado como "la banda más insufrible de la década"

Así lo explica el guitarrista Jon Buckland: “Fue un disco problemático. Creo que tiene parte de lo mejor que hemos hecho y parte de lo peor. Las canciones del final eran bastantes insustanciales”.

Hablemos claro: Coldplay son un grupo amado por millones, pero intensamente odiado por una minoría. En 2005, el diario New York Times los calificó como “la banda más insufrible de la década”. Chris Martin sabe defenderse: “Creo que lo que molesta a la gente es justamente lo que me hace sentir vivo. Me gustar que el público cante, compartir y hacer algo juntos. No me voy a disculpar por eso. El otro día fui a ver a John Williams, el compositor de la banda sonora de La Guerra de las Galaxias. La sala estaba llena de hombres con esmoquin que se volvieron locos con la música, más de lo que he visto en un concierto de rock. Hay grupos a quienes les excita el desafío de tener a la audiencia en contra, otros artistas quieren que cada canción sea como meter un gol. Sin duda, como Williams, pertenecemos al segundo grupo. Buscamos canciones grandes, históricas, que pongan de acuerdo a la gente y que les hagan sentir bien. Eso te expone a ser llamados blanditos. Nosotros las aceptamos y seguimos con el plan”.

Su nuevo álbum es una resurrección en toda regla. Se titula Viva la vida or death and all his friends. En Inglaterra, se editó el 12 de junio y batió todos los récords de prepedidos.

Mañana, se edita en España y ellos lo celebran con un concierto para fans en Barcelona (una de las ciudades donde se grabó). Y llegan con un single arrollador. Viva la vida –la canción– suena eufórica, elegante y épica. También tremendamente pop. De hecho, les han acusado de copiar la melodía a la lolita pop francesa Alizée. Escuchen su J’en Ai Marre y comparen. La melodía captura esos momentos en los que te sientes invencible, inmortal. Martin lo canta claro: “Por alguna razón que no puedo explicar/sé que San Pedro no me va a llamar”.

El camino de Eno

No son tan previsibles como puedan parecer. Funden con mucha maña elementos pop y rock. En el estudio de grabación que se han montado en Londres hay pósters de Beatles, Rolling Stones y The Clash, pero también de A-Ha.

Su nuevo álbum es una resurrección en toda regla: se titula ‘Viva la vida’

Los coros finales de Viva la vida confirman que últimamente han escuchado mucho a Arcade Fire. De hecho les han robado a uno de sus productores: Markus Dravs. Otro que figura en los créditos es Brian Eno, arquitecto de discos clásicos de Bowie, Talking Heads o U2.

Así explica Eno el giro del álbum: “Creo que hasta ahora se habían equivocado ligeramente en el enfoque. La teconología Pro-Tools tiene sus problemas: prima la perfección por encima de todo. Eso le quita a las canciones la sensación de vida”. Su receta fue pedir experimentos, ideas estúpidas y algún toque de instrumentos inusuales, desde el dulcimer a las tablas hindúes o los detallitos africanos. El resultado lo tiene todo para ser uno de los discos más vendidos de 2008.

'Viva la vida': la muerte cabe en una canción pop 

El disco de Coldplay parte de un planteamiento clásico: mirar a los ojos de la muerte como forma de espabilar en la vida. “Mucha gente ha fallecido en mi entorno últimamente. Y también han nacido personas cerca de mí”, explica Martin. El mérito de ‘Viva la vida or death and all his friends’ está en mezclar excitación y desolación. Saben encajar sentimientos dispares sin estridencias, aunque también han tenido que poner límites. “Al final decidimos dejar fuera la canción que grabamos con Kylie Minogue. Quedaba demasiado sexy para este álbum”. La editarán en su siguiente.

Quiero ser como u2


Esto es rock de estadio: otros candidatos

Los que no llegaron


  • Años ochenta: Echo & the Bunnymen y Simple Minds.

El trono de U2 nunca ha sido realmente amenazado, pero muchos aspiraron a sentarse en él. Hoy produce desconcierto saber que al comienzo de su carrera los máximos rivales de los irlandeses fueran los oscuros Echo & The Bunnymen. Pronto se vio que su sonido era demasiado distinguido y sutil para competir en estadios. Simple Minds usaban ingredientes parecidos al grupo de Bono, pero de forma mucho más hortera y pomposa . Por eso se quedaron en meros segundones. casi, casi...

 

  • Años noventa: Radiohead

Quienes lo tenían más fácil para arrebatarles el trono eran Radiohead. El problema es que el grupo de Thom Yorke se ha dedicado en cuerpo y alma al autosabotaje de sus posibilidades.

 

  • Aún están a tiempo: Siglo XXI: Arcade Fire, Keane y Starsailor.

Hoy Coldplay parten la pana, pero no hay que quitar ojo a los canadienses Arcade Fire. Mac McCaughn, líder de Superchunk y jefe del sello Merge, lo explica en un bonito ejemplo: “En verano de 2007 Arcade Fire tocaron en el Festival Coachella contra una preciosa puesta de sol. Sentí que para muchos adolescentes iba a ser lo mismo que cuando tenía 15 años y vi a U2 en la gira de ‘Under a Blood Red Sky’ (1983). Luego me di cuenta de que los grupos nuevos lo tienen más difícil. Antes costaba mucho esfuerzo conseguir un disco o una entrada. Eso creaba una conexión especial con tu artista favorito. Ahora hay mucha información disponible y eso hace que los grupos te causen menos impacto emocional”. El hecho de que Coldplay estén copiando a Arcade Fire es otra prueba de que sus rivales les toman en serio. Hay más grupos que pueden llevarse el gato al agua. Por ejemplo, Keane, que arrastran fama de blanditos, pero están bendecidos con un talento melódico y un vocalista por encima de la media. Y debe de tener bastantes cosas que contar porque acaba de salir de una infernal cura de desintoxicación. Este otoño vuelven. También llegará pronto el cuarto disco de Starsailor, otros alumnos de la épica ‘udosiana’ que aún no han conseguido dar con el himno para abrirles las puertas de los estadios.