Archivo de Público
Domingo, 15 de Junio de 2008

Las vejaciones de 'Nanysex', a juicio

Comienza la primera gran vista que se celebra contra la pederastia en Internet y que puede sentar jurisprudencia

PATRICIA RAFAEL ·15/06/2008 - 22:00h

Prácticamente cada mes una operación policial salta a las noticias: una veintena de detenidos, millones de archivos intervenidos y menores víctimas de abusos sexuales cuyas imágenes son distribuidas por Internet. 

La Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) del Cuerpo Nacional de Policía y el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil mira, escudriña y examina un material que en la mayoría de los casos se elabora en el extranjero, pero que cada vez con más frecuencia tiene su origen en España. Su principal objetivo es identificar y localizar a esos niños, algunas veces bebés que no llegan al año, sometidos a las peores vejaciones.

Está previsto que hoy comience el primer gran juicio que, según los expertos, puede sentar jurisprudencia en España por delitos de elaboración y distribución de material pedófilo por Internet. En el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid se sentarán Alberto I. G., Eduardo S. M., José. G. C., y José O. M., los acusados del caso conocido como Nanysex, el nick que utilizaba Alberto I. G. en la red. Todos son españoles, con edades entre los 26 y 49 años, y tres de ellos están además acusados de varios delitos de abusos sexuales.

Dos se hacían pasar por canguros, y mientras los padres dejaban a su cargo a los niños (algunos de no más de un año de edad) les sometían a abusos, grababan sus fechorías en vídeo, solos o con ayuda de sus compinches, y después distribuían el material por Internet, según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal.

Investigación minuciosa

Ahora le toca el turno a los jueces. Pero previamente ha hecho falta una investigación minuciosa, de meses, en la que el más mínimo detalle en las imágenes encontradas significa una gran pista. Son investigaciones en las que Internet puede convertirse en el gran aliado, aunque también en el principal obstáculo por su facilidad para el anonimato.

Vídeos y fotografías de contenido pedófilo son el inicio de las pesquisas. Hay veces que son los propios agentes quienes las localizan rastreando la red; otras llegan a través de asociaciones de defensa de menores e internautas anónimos. Se comprueba que efectivamente las imágenes son reales y que las víctimas son menores, explica el inspector jefe de la BIT, Enrique Rodríguez. Si el servidor está en el extranjero, son remitidas a Interpol. Otras ocasiones es la propia policía internacional la que manda los archivos a la policía. Y así fue precisamente como empezó el caso Nanysex, por un material hallado en Toronto (Canadá) que llegó a la BIT a principios de 2004. 

En una de las fotografías un niño de no más de dos años aparecía sentado en un sillón con un teclado de ordenador. No había duda de que se había hecho en España porque el aparato tenía la tecla ñ. ¿Pero dónde había sido tomada, dónde estaba el menor? Tal vez la tapicería del sillón, roja con estampado floreado en beis, diera otra pista: los agentes averiguaron que se trataba de un proveedor de Elche. El problema: abastecía a todo tipo de grandes almacenes baratos. Imposible seguir por ahí.

Aunque parece que a simple vista las imágenes no aportan información, en realidad todos sus detalles van marcando las pistas. En otro vídeo, un menor sujetaba en su mano lo que parecía un billete de metro. Posteriormente se averiguó que se trataba de uno de la red de tren de Cercanías de Madrid, y que había sido expedido en concreto por una máquina de Villalba. En otra imagen, un menor aparecía tumbado sobre una toalla en la que, tras muchos aumentos, podía leerse PAZ, y que por tanto podía tratarse del hospital de La Paz de Madrid. Más detalles que centraban las pesquisas en la capital.

Más de un implicado

El material seguía hablando: en la producción de los vídeos era prácticamente seguro que había más de un implicado. ¿Por qué? En la misma imagen, una mano derecha tapaba la cara de un menor, mientras otra mano, que por la posición era imposible que perteneciera a la misma persona, realizaba tocamientos al bebé. Tal vez, incluso un tercero estuviera grabando las imágenes.

No había duda de que los vídeos se habían grabado en España, en la Comunidad de Madrid, pero ¿por quién o quiénes? y, sobre todo, ¿quiénes eran los menores? Tras el análisis exhaustivo de las fotos, tocaba regresar a Internet. Todas las imágenes aparecían con una especie de copyright firmado por Kova (nombre de la posterior operación policial que acabó con la detención de los acusados). En la red, el nick aparecía vinculado en numerosos vídeos y foros a otro apodo, Nanysex. Se trataba de un nombre muy conocido por varias policías extranjeras. Y Nanysex (Alberto I.) iba dejando huellas en cada localidad que se movía: Villalba, Cercedilla y hasta llegar a Murcia.

En esta ciudad costera, a la que se trasladó con la familia de uno de los menores de los que supuestamente abusó, puso en marcha una tienda de informática. Su socio localizó parte del material pedófilo. Pero en vez de denunciarlo, prefirió sacar beneficio, señalan fuentes de la investigación. Amenazó a Alberto con acudir a la Policía si no le daba algo a cambio. El ahora detenido no lo dudó y le cedió toda su parte del negocio. El pago no le sirvió de mucho. Poco después fue localizado en Murcia, detenido y puesto a disposición judicial en mayo de 2005.

La operación policial se saldó con otros cuatro detenidos que se intercambiaban archivos, los mismos que se sentarán hoy en el banquillo. Al igual que Alberto, otro de los acusados, José G. C., también se ofrecía a cuidar niños, pero en su caso lo hacía en Vigo. Entonces, aprovechaba para abusar de ellos y grabarlos en vídeo, según el escrito de la fiscalía. Son precisamente esos vídeos, repletos de indicios y de detalles, los que facilitaron las pistas hasta llegar a los supuestos criminales.