Archivo de Público
Domingo, 15 de Junio de 2008

El horror de la dictadura argentina se cita en Madrid

Inmigrantes en España buscan a sus desaparecidos con pruebas de ADN

DIEGO BARCALA ·15/06/2008 - 21:50h

Una antropóloga forense extrae sangre a una familiar de desaparecido que se ha acercado voluntariamente a la embajada argentina. GABRIEL PECOT

Una simple gota de sangre le puede bastar a Malou Cerutti, que reside en Madrid, para aliviar parte de la tortura mental que vive desde el 11 de enero de 1977. Si el ADN de alguno de los 600 esqueletos sin identificar recuperados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) coincide con el suyo sabrá por fin qué hicieron los militares de la dictadura argentina con su marido y su padre, secuestrados y torturados en presencia de su familia hace más de 40 años.

Un equipo de forenses argentinos extrajo la pasada semana pruebas genéticas a todos los residentes en España interesados en tratar de localizar los restos de sus familiares represaliados en su país. Las organizaciones de Derechos Humanos calculan que la cifra de desaparecidos durante la dictadura podría llegar a 30.000. Lo que más teme Cerutti es que su padre, Omar Masera y su marido Victorio Cerutti fueran lanzados al mar.

"Eran 15, iban con pasamontañas y nos ataron a todos. Durante siete horas, mis tres hijos pudieron ver cómo golpearon a mi marido para que les dijera dónde estaba el dinero familiar. Cuando acabaron, había sangre por toda la casa, hasta en los enchufes", recuerda Cerutti. El caso de Vitorio y Omar es el de uno de los secuestros económicos orquestados por los militares que tomaron el poder en Argentina el 24 de marzo de 1976 y no lo soltaron hasta diciembre de 1984.

Cerutti pertenecía a una familia acomodada contraria a la dictadura. Después del secuestro perdió todas sus posesiones y no ha recibido ninguna compensación desde entonces. Más de veinte años después de que se restableciera la democracia en 1984, la casa de campo donde vivió el horror del secuestro de su marido sigue perteneciendo a los que se la quitaron. Con ayuda de la justicia impulsada por el gobierno progresista de Néstor Kirchner y de voluntarios como el EAAF procura reparar sus memoria.

Paso a paso, trata de canalizar su rabia en los lienzos. "Cuando pinto es como una catarsis", explica.Los forenses han contactado a través de la embajada a cerca de 30 personas en toda España que quieren hacerse pruebas de ADN. Suponen que tiene que haber muchos más familiares de desaparecidos en España, pero el miedo, o la falta de fuerzas por el paso del tiempo dificulta la investigación. "Muchos también son escépticos, creen que están en el mar", apostilla Analía, otra voluntaria que perdió a su tío en 1976 en la provincia argentina de Córdoba.

Analía tenía 13 años cuando desapareció su tío. Asegura que lo más doloroso de su generación fue ver al comandante Jorge Videla asegurar en televisión que los desaparecidos estarían en Hawaii o "paseando por Europa", recuerda.