Archivo de Público
Lunes, 16 de Junio de 2008

IU: cuando pesan más los egos que las ideas

A la luz de los textos, las tres familias comparten más del 70% de los postulados

JUANMA ROMERO ·16/06/2008 - 07:30h

GABRIEL PECOT - Miembros del Consejo Político Federal de IU votan en su última reunión antes de la IX Asamblea, el pasado sábado.

A veces, en plena batalla, despunta la racionalidad.

Cuando Inés Sabanés, el sábado pasado, en la reunión del Consejo Político Federal, alzó la mano y dijo ante la prensa aquello de “No es tanta la distancia que nos separa”, quería mostrar lo evidente: que en el peor de los disensos puede convivir una espacio fértil de consenso. Ahí está Izquierda Unida, la organización a la que Sabanés representa en la Asamblea de Madrid, sumergida en un debate que no siempre es de ideas. Porque las tres familias en las que se han reubicado los dirigentes de IU coinciden en lo más primario, el sustrato político. Como reconocen miembros de los tres sectores –gasparistas, PCE y el centro de la tercera vía–, todos comparten “más del 65-70%” de los postulados ideológicos. Una lectura de las tres ponencias que se discutirán en la IX Asamblea y que se enviarán a los 57.000 afiliados demuestra eso, que es más lo que les une que lo que les separa.

Entonces, ¿qué pasa? Para unos, el debate es más de caras. “Nuestras biografías nos impiden llegar a acuerdos”, sentencia un gasparista. “Nos conocemos todos, sabemos qué vamos a decir. No nos fiamos unos de otros. Ya no. Sólo esperas la siguiente puñalada”. Una dirigente asturiana lamenta ese “deterioro gigantesco” de las relaciones personales. Un líder de la tercera vía censura las prácticas “autistas” de Gaspar Llamazares y la “ansiedad” del PCE por “machacar cuanto antes” al aún coordinador. Otro compañero suyo combina la disputa de egos –“parte del PCE ve en Gaspar un Maquiavelo”– con los “debates semánticos” en que se ha enfangado la ejecutiva federal. “Todo se reduce a cálculos políticos y a la voluntad de Felipe Alcaraz [presidente ejecutivo del partido] de ganar la asamblea en la reunión del sábado”.

En el PCE creen que se trata de “acentos y prioridades”, si bien no niegan que las “rivalidades” y las “dinámicas” han enturbiado la convivencia. La divergencia no es la letra. O no sólo. Ateniéndonos a ella, las diferencias son salvables.

Antiimperialismo: contra esta globalización

Los tres textos coinciden en la oposición férrea al imperialismo de EEUU, la simpatía a los cambios de izquierdas que se han sucedido en América Latina, el apoyo a la causa saharaui y la apuesta por un proceso “constituyente” en la UE frente al Tratado de Lisboa. Se constata, pues, el “fracaso de la globalización neoliberal”, contra la cual hay que “resistir”, con la compañía de los movimientos alterglobalizadores. Entre los fieles a Llamazares se observa un pequeño alejamiento de la Cuba castrista y el respaldo a la “nueva legitimidad” emergente.

Anticapitalismo: no con la misma energía

“El capitalismo es la barbarie”, reza la ponencia gasparista. Lo suscriben las tres familias, convencidas de que IU ofrece el “socialismo del siglo XXI”. El PCE enciende su texto al instar a la “intervención y planificación” de la economía. Ubica como “central” el “conflicto capital-trabajo”, la “radicalidad” de la “explotación obrera”. Es decir, prioriza el alma roja de IU. Ahí converge la tercera vía.

Los gasparistas piden, en cambio, “no reducir el debate a poner el acento” en lo verde, lo violeta, lo blanco o lo rojo. Se trata de “mezclarse y dejarse contaminar” por otros colectivos ciudadanos.

Estado federal, y también republicano

Toda IU siente la necesidad de encaminarse a un Estado federal, laico, republicano y con un sólido peso de lo público. Apoya además el derecho de autodeterminación. El PCE pide ya la III República e incide en la “ruptura del pacto constitucional”.

El balance: estallan las diferencias

En el examen a la era Llamazares afloran las tensiones hasta hacerse inasumibles. El PCE acusa durísimamente al coordinador de “hundir IU”, de haber “diluido” su perfil, “plegándola” al PSOE. Los gasparistas no les replican con la diatriba directa. Aluden al “encanallamiento interno” y la “bronca inacabable”, instan a “desterrar la relación de amor-odio con el PSOE” y enraízan la crisis actual al cambio de ciclo de los 90, en tiempos de Anguita. La tercera vía loa los “logros” de la cúpula saliente y critica su “falta de trabajo colectivo”. En la estructura, el PCE se separa del resto: quiere liderazgo colegiado y estrecho cerco a los cargos de IU. También acabar con los juegos de mayorías-minorías. Como los gasparistas. ¿Casual?