Archivo de Público
Domingo, 15 de Junio de 2008

Héroes sospechosos

La intervención del Ejército mexicano en la guerra contra los narcos multiplica las violaciones de los derechos humanos y aumenta las deserciones en sus filas

SERGIO RODRÍGUEZ ·15/06/2008 - 19:27h

ALEXANDRE MENEGHINI/AP - Soldados mexicanos detienen a un hombre en una operación antidroga en Ciudad Juárez el pasado 13 de mayo.

El Gobierno mexicano ha llevado hasta sus últimas consecuencias el concepto de "guerra contra el narcotráfico". Por eso, en una polémica medida, ha reclutado al Ejército federal para este combate y ha puesto a miles de soldados en las calles. Con el aumento de la presencia militar, se ha producido también un incremento en las denuncias de violaciones de los derechos humanos cometidas por los militares.

"México es uno de los 81 países donde se practica la tortura de manera sistemática y uno de los 77 naciones donde se restringe la libertad de expresión", anunció el 28 de mayo Amnistía Internacional al presentar su informe anual sobre México. "En México, es evidente el retroceso en materia de derechos humanos por los abusos cometidos por militares en la lucha contra el narcotráfico".

El año pasado, más de 20.000 militares fueron desplegados en varios estados para enfrentarse al narcotráfico. Según la presidenta de Amnistía Internacional en México, Liliana Velázquez, miembros del Ejército "cometieron homicidios, torturaron y detuvieron arbitrariamente a civiles".

El impacto de la ofensiva, bien recibida en algunos de los lugares más golpeados por la violencia de los narcos, no es uniforme.

En el caso de Tijuana, Víctor Clark, miembro de la Comisión Binacional de Derechos Humanos,dice que "la relación de los tijuanenses con el Ejército es nueva, de hace algunos meses, cuando empezaron los operativos".

"No es que no hubiera militares", explica Clark, "pero no en la cantidad que se ven hoy en día y no con una presencia tan grande en la lucha contra el crimen organizado. Todo esto empezó desde que Calderón llegó a la presidencia".

Abusos sin denuncias

De una manera prudente, agrega que cree que ha habido menos violaciones de derechos humanos "en Tijuana que las que se reportan en Michoacán, por ejemplo, o en otros estados del sur".

Clark da algunos ejemplos, incluido un caso que se repite en varios estados del país: "Un indigente, un homeless de apellido Martínez, fue asesinado, le dispararon por la espalda, cerca del canal de la Zona Río (en Tijuana) por un comando del Ejército, y las policías federal y ministerial. No sé si estaban jugando, si estaban practicando tiro. Buscamos a los familiares, una familia muy humilde, pero ya no supimos nada, no se dio continuidad y no presentaron la denuncia".

Con base en su experiencia de años en la defensa de los derechos humanos, Clark está seguro de que hay muchos más abusos, "pero no hay denuncia, y no la hay por el terrible temor que hay en la gente y la absoluta falta de confianza en las autoridades".

Sin embargo, concluye con un planteamiento donde ubica correctamente los dos lados de la historia: "Por otra parte, mucha gente tiene simpatía por la presencia del Ejército, a diferencia de la pésima imagen que tienen las corporaciones policiales. Hay gente que los ve como héroes".

Esta dualidad tiene que ver con la persistencia de la corrupción en las fuerzas de seguridad, corrupción que fue explícitamente señalada por el general Sergio Aponte Polito, comandante de la II Región Militar, ubicada en Baja California. En una carta enviada al procurador general de Justicia del Estado, denunciaba la protección que brindan policías de Baja California a bandas de secuestradores, ladrones de coches, y la extorsión a pequeñas tiendas.

Deserciones

El Ejército no está saliendo indemne de esta pelea. En un informe reciente, publicado en el diario Milenio, se señala que, en los últimos seis años, 101.784 miembros del Ejército han desertado, cifra impresionante si se toma en consideración que, según datos oficiales, el Ejército cuenta en total con 200.000 efectivos.

Muchas de esas deserciones han estado ligadas al narcotráfico. Incluso, es públicamente sabido que, en su origen, una de las bandas más feroces de narcotraficantes (los Zetas) se formó a partir de puros miembros del Ejército federal. Incluso se ha señalado que algunos de ellos fueron entrenados por el Ejército norteamericano en Fort Briggs.

 

Calderón no acepta que le vigilen


1
Mecanismo de control
La ayuda especial de EEUU a México para la lucha contra el narcotráfico corre peligro precisamente por el tema de los derechos humanos. El Senado de EEUU incluyó en la Iniciativa Mérida un mecanismo por el que el Departamento de Estado debe vigilar que no se produzcan abusos.

2
Orgullo nacional
Las condiciones molestaron en México, siempre sensible a cualquier interferencia procedente del poderoso vecino del norte. La prensa mexicana informó que el Gobierno de Felipe Calderón nunca aceptaría esa tutela y que lo más probable es que terminara rechazando la ayuda.

3
Un cambio oportuno
Ahora Calderón es más optimista después de que la Cámara de Representantes aprobara el proyecto la semana pasada por 311 votos a 106. Las duras condiciones han desaparecido, aunque ahora las dos Cámaras legislativas tendrán que pactar la versión definitiva para que Bush pueda firmarla.