Jueves, 1 de Noviembre de 2007

La carrera espacial más animal

Mañana se cumplen 50 años del lanzamiento de Laika al espacio, el primer ser vivo en orbitar en torno a la Tierra // Muchos otros animales sirvieron y sirven a la ciencia espacial

DANIEL MEDIAVILLA ·01/11/2007 - 20:20h

Sello lanzado por Emiratos Árabes Unidos en 1971

La perra Laika llevaba desde su nacimiento el marchamo del mito trágico. Como Maradona o Edith Piaf forjó en la calle un talento que la llevó a convertirse en una celebridad mundial; también como ellos, se convirtió en víctima de su ascenso vertiginoso.

Cuando la reclutaron para participar en el programa espacial soviético tenía tres años y vagabundeaba por las calles de Moscú. La eligieron porque consideraban que los perros callejeros, curtidos en la difícil tarea de la supervivencia diaria, eran mejores candidatos para superar las pruebas que debían llevar por primera vez a un ser vivo a la órbita terrestre.

Mañana se cumple el 50 aniversario del lanzamiento del Sputnik 2, el satélite que llevó a Laika al espacio. El programa se gestó en plena resaca tras el éxito del Sputnik 1, el 4 de octubre de 1957. El presidente de la URSS, Nikita Kruschev, quería celebrar el 40 aniversario de la revolución bolchevique del 17 con el lanzamiento de un nuevo artefacto con un ser vivo a bordo. Así mismo se lo propuso a los principales diseñadores de cohetes del país. Entonces, el fundador del programa espacial soviético, Sergei Korolev, trabajaba en un sofisticado satélite de investigación, pero le habría sido imposible tenerlo listo para su lanzamiento antes de diciembre de ese año. El día del aniversario era el 7 de noviembre.

Como explicó en sus memorias Boris Chertok, segundo de Korolev en la época, toda la tecnología relacionada con la construcción de cohetes se desechó. El segundo Sputnik fue desarrollado sin ningún diseño preliminar. La decisión de lanzar el nuevo satélite se tomó en los primeros días de octubre y Korolev tuvo menos de cuatro semanas para diseñarlo y construirlo desde cero.

Viaje sin retorno

Teniendo en cuenta las prisas con las que trabajaron los ingenieros, los resultados fueron extraordinarios. El 3 de noviembre Laika se convirtió en el primer ser vivo en orbitar en torno a la Tierra. Poco después del lanzamiento comenzaron a aparecer los aspectos menos brillantes de la gesta, cuando los encargados de la misión reconocieron que nunca tuvieron un plan para hacer retornar al animal.

Durante años no estuvo claro cuál fue el destino de la perra, hasta que en 2002, durante el congreso mundial del espacio celebrado en Houston, Dimitri Malashenkov, uno de los científicos detrás del proyecto del Sputnik 2, reveló lo sucedido. Laika falleció entre cinco y siete horas después del lanzamiento del cohete, a causa del calor y el estrés. Según explicó Malashenkov, el tiempo que los ingenieros tuvieron para preparar la cápsula no fue suficiente para lograr un buen sistema de refrigeración.

Muchas más víctimas
La historia de Laika recorrió el mundo y convirtió a la perra en un icono, pero ella no fue la única víctima animal de la carrera espacial. Poco después del fin de la segunda guerra mundial, el 11 de junio de 1948, Estados Unidos lanzó en una V2 –una de las bombas voladoras con las que Hitler bombardeó Londres– al macaco Albert I, que murió asfixiado poco después del lanzamiento.

Un año después, el 14 de junio de 1949, otro macaco, Albert II, también a bordo de una V2, alcanzó una altitud de 133 kilómetros y se convirtió en el primer mono en el espacio. Antes que él, varias moscas de la fruta habían sido lanzadas en vehículos similares, para estudiar los efectos de las radiaciones a alturas elevadas.

En los años posteriores decenas de animales de distintas razas dieron un involuntario paso al frente para convertirse en los verdaderos pioneros de la carrera espacial. Primates, roedores, conejos y perros sirvieron para comprobar cuáles eran los efectos de las condiciones del espacio para los seres vivos. Desde el viaje orbital de Laika, en 1957, hasta la llegada del primer ser humano al espacio, Yuri Gagarin, el 12 de abril de 1961, pasaron casi cuatro años. Posteriormente, un grupo de tortugas rusas, acompañadas por diversos organismos, se internaron por primera vez en el espacio profundo y llegaron a orbitar en torno a la Luna. Hoy día, animales de menor tamaño siguen siendo útiles a la ciencia desde el espacio.

A modo de reconocimiento, la NASA explica en su web que “[durante los años de la carrera espacial] estos animales prestaron un servicio a sus países que ningún humano hubiera podido rendir y dieron sus vidas y/o su servicio en nombre del progreso tecnológico, allanando el camino para los múltiples viajes humanos al espacio”. A la vista de los resultados, merece la pena hacer una segunda lectura de la declaración y entenderla sin ironía.