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Domingo, 15 de Junio de 2008

Yo soy rockero porque el mundo me ha hecho así

José Ignacio Lapido, una de las voces más respetadas del rock español, publica Cartografías, quinto disco en solitario

 

JESÚS MIGUEL MARCOS ·15/06/2008 - 00:00h

GABRIEL PECOT - José Ignacio Lapido, el sonido de la ciudad.

El rock, un buen día, se hizo auténtico. Se convirtió en algo más que música: una religión. José Ignacio Lapido es uno de sus fieles, casi 30 años después de que se subiera por primera vez a un escenario. El ex 091, uno de los grandes grupos salidos de la cantera granadina, lo demuestra en Cartografías, un nuevo disco que está presentando en directo por todo el país, concitando a pequeñas audiencias, pero como él, creyentes.

Y supervivientes: Me veo en un limbo, en tierra de nadie responde el músico, no sé si estoy en el underground o en el over-the-ground. Mi caso es atípico. Mantenerse tanto tiempo es difícil, sobre todo en el rock, que es un género que en España no ha tenido mucha continuidad. Lo normal es que los grupos duren una década y ahí se acaba la historia. Yo me considero un trabajador como otro cualquiera.

Peón de las seis cuerdas

Cuando se vive el rock como una religión, uno no es una estrellita, uno es un obrero. En lugar de cemento y ladrillos, los útiles de trabajo de Lapido son las letras poéticas y afectadas, riffs rocosos e intensos y melodías de tono épico, trascendente. Cuenta cosas graves, y la música tiene que ser lo suficientemente consistente como para sostenerlas. Los personajes de mis canciones son gente que duda, principalmente porque yo en mis canciones lo que hago es expresar mis dudas en voz alta. También tengo certezas, que también canto, pero son más las dudas, expone.

El obrero da paso a otro de los clásicos del rock: la figura del perdedor. Preguntar por qué hay más discos dolorosos que felices parece pura retórica. Según Lapido, escribir desde el punto de vista del perdedor me parece más interesante. En la parte oscura de la vida de las personas, hay más literatura. No creo en la felicidad absoluta.

Apocalipsis rock

Sus versos tienen algo de apocalíptico. Versos como Cuando el mundo estalle o Cuando el futuro nos dé de lado y nos cubra la oscuridad así lo confirman, pero él se defiende: También están cargados de mucha ironía.

Lapido es un orfebre de la canción rock, un clásico al que es difícil ver descarrilar, tanto para bien como para mal. ¿Evolución? Sí hay una evolución, pero el músico es el menos adecuado para valorarlo, porque lo ve muy desde dentro. Yo me siento igual que cuando empecé, pero el oficio que vas adquiriendo es algo que no puedes desechar. Mi música es como un caudal de agua que va pasando por distintos sitios, admite.

Lapido es de los que dicen frases como ésta: El tiempo pasa por las canciones y a veces no perdona. Lo que quiere decir: Hay canciones mejores que otras. ¿Por qué? Un misterio. Intento hacer buenos discos, canciones que puedan perdurar en el tiempo. El método que utilizo es desechar mucho, hasta quedarme con lo esencial. No publicar todo lo que se me ocurre, concluye.