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Sábado, 14 de Junio de 2008

De campeón a decepción

GRECIA 0 - RUSIA 1. La victoria rusa le deja fuera a Grecia y clasifica a España para cuartos como primera de grupo

HUGO JIMÉNEZ ·14/06/2008 - 22:34h

EFE - Los jugadores Christos Patsatzoglou (c) y Vassilis Torosidis (d), de Grecia, reaccionan después de que Konstantin Zyryanov (i), de Rusia, anotara el único gol del partido.

Día de confirmaciones. Una Rusia valiente y de muy buen trato con el balón avasalló al vigente campeón y selló su pasaporte de regreso a Grecia. Los helenos, por su parte, demostraron que son un producto caduco. Ni siquiera parecen saber ya defender, su forma de supervivivencia en el viejo continente. Con la identidad perdida, Grecia se ahogó.

No había transcurrido el primer cuarto de hora del choque y ambos equipos habían mostrado cuáles iban a ser sus armas. Rusia tocaba rápido y llegaba por bandas, al igual que hizo en el primer partido frente a España. Grecia miraba. Las ocasiones euroasiáticas se iban suceciendo ante la pasividad de la defensa helena. Sólo las prodigiosas intervenciones de Nikopolidis permitieron a los griegos seguir vivos en el partido. Pero la vida tiene desenlaces sorprendentes.

De héroe a villano

Un melón colgado desde la banda izquierda al area de Nikopolidis se convirtió en la llave que abrió la fortaleza helena. El salvador de la noche salió incomprensiblemente a cazar moscas, Semak puso el balón en el área pequeña de chilena y Zyryanov no tuvo más que empujar a gol el esférico. Fue un duro castigo para Nikopolidis, pero un merecido premio para Rusia.

A partir de ese momento Rusia, sin dejar de renunciar al ataque, dejo salir a Grecia y jugó su partido a la contra. En esas circunstancias, Grecia es un equipo estéril. Las ocasiones rusas se multiplicaron y sólo la falta de tino de Pavlyuchenko, que recibió clases de tiro en la misma escuela que Higuaín, impidió una despedida bochornosa del que fuese campeón de la Eurocopa en Portugal. Todavía no se explica muy bien cómo, pero una vez lo hicieron.

Ayer, y como viene siendo ya costumbre, tiraron una vez a puerta en todo el primer tiempo. Érase un muro construido... leerán los niños en las escuelas griegas. Tan sólo pasó una vez. Porque eso ya es un cuento acabado. Y desgraciadamente de la peor manera posible. Ahora toca cambiar.