Archivo de Público
Sábado, 14 de Junio de 2008

El gasto público en obras y educación es el más rentable

Un estudio de Funcas revela las mejores opciones para impulsar el crecimiento de la economía

FERNANDO SAIZ ·14/06/2008 - 21:36h

Obras del AVE en la estación de Sants, Barcelona. ALBERT GEA

Todos los ministros de Economía del mundo se lo habrán preguntado alguna vez: ¿en qué debo gastar preferentemente el dinero del Estado para fomentar el crecimiento económico? Al margen de las preferencias ideológicas, la contestación a esa pregunta tiene importantes implicaciones para la política económica de cualquier país. Un estudio recientemente publicado por Funcas, la fundación de las cajas de ahorros, puede servir de ayuda.


El informe analiza El stock de gasto público en los países de la OCDE y sus conclusiones permiten establecer prioridades en la política presupuestaria. En particular, el estudio, que ha sido elaborado por Encarnación Cereijo y Francisco Javier González, investiga con detalle el impacto de diez funciones o tipos de gasto público (servicios generales, orden público y seguridad, defensa, educación, salud, protección social, vivienda, asuntos económicos, cultura y protección del medio ambiente) en el aumento del PIB entre 1990 y 2005. A través de un complejo sistema de asignación de impactos, el estudio no sólo mide la influencia de cada tipo de gasto en el crecimiento económico; además, analiza cuánto tarda en hacer efecto y durante cuánto tiempo se prolongan sus consecuencias.


La primera conclusión aparente es que todas las funciones de gasto público inciden positivamente en la economía. Sólo el destinado a servicios generales de la Administración tiene signo negativo. Sin embargo, Francisco Javier González, uno de los autores, minimiza esta excepción, ya que está influida por la asignación a ese tipo de gasto de los intereses de la deuda pública.

El impacto

Respecto al resto de funciones, todas tienen un impacto positivo en el PIB, pero se aprecian diferencias muy sensibles entre ellas. El gasto destinado a Asuntos Económicos (infraestructuras en sentido amplio) es el más rentable, ya que se le atribuye un impacto significativo del 8,7%, mientras la inversión en educación tiene un 7,7%.

Para entender el efecto en el crecimiento, González explica que "hay que poner en relación el impacto con el peso del gasto correspondiente sobre el total del PIB". En el caso de la educación, por ejemplo, el 7,7% se aplica sobre el 4,36% del PIB, de tal manera que por cada euro invertido se añaden 1,76 euros al PIB, "que es un resultado muy significativo".


Otros tipos de gasto, como la protección social, la cultura o la vivienda, influyen mucho menos en el crecimiento.


Por otra parte, la mayor parte de las funciones analizadas tienen efectos positivos inmediatos sobre la economía. Sólo servicios generales, defensa y protección social tienen un periodo de maduración, según la terminología del estudio, que oscila entre dos y seis años.


Es interesante también observar que el impacto del gasto público es muy duradero, llegando en algunos casos (como en infraestructuras, vivienda o medio ambiente) a más de dos décadas. Ésa es, según Francisco Javier González, una de las conclusiones más relevantes del estudio, ya que "permite ver que las decisiones de gasto influyen mucho más allá de una legislatura" y que etapas de elevado crecimiento económico "tienen su origen, en muchos casos, en políticas adoptadas mucho tiempo atrás".


Bajo índice de gasto productivo en España
El estudio de Funcas examina también el stock de gasto público por países y España no sale bien parada en la comparación. Aunque la proporción de gasto acumulado del Estado con respecto al PIB se sitúa en la media de la OCDE (organización que integra a los países más desarrollados), la parte de ese stock que se dedica a fomentar el crecimiento económico (lo que se denomina el gasto público productivo) es una de las más reducidas de la clasificación: sólo un 38% del PIB, frente a una media de más del 42%. del PIB. Sólo México, Grecia y Corea del Sur están en peor posición. Los países nórdicos son los líderes, con porcentajes que oscilan entre el 56% de Finlandia, Suecia y Noruega y el 66% de Islandia.

El gasto productivo de las grandes economías europeas, como Alemania, Francia o Reino, se sitúa en la zona media de la clasificación, ya que aunque tienen un stock muy voluminoso de gasto público, su orientación al crecimiento es limitada.