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Sábado, 14 de Junio de 2008

EEUU tiene en su mano frenar el alza del crudo

Vigilar más el mercado de futuros, usar reservas y fortalecer el dólar serían medidas muy útiles, pero Bush no se decide a tomarlas

 

ADRIÁN FONTES ·14/06/2008 - 19:11h

El shock en que está sumido el mercado del petróleo tiene mucho que ver con las fuertes presiones especulativas que lo aquejan. Un ejemplo de ellas fueron las declaraciones realizadas recientemente por el presidente de Gazprom, que predijo un barril de crudo a 250 dólares. Atenuar ese shock depende, en parte, de EEUU. Pero el gobierno del presidente George Bush se niega a mover ficha y el Congreso está enfrascado en un debate electoralista.

La primera medida y la más urgente sería restaurar la vigilancia de EEUU sobre la "zona oscura" del mercado de futuros donde los especuladores actúan "fuera del alcance de los radares". La propuesta la plantea Michael Greenberger, profesor en la Universidad de Maryland, un experto en la materia, que ha sido director de la división de comercio del regulador norteamericano del mercado de futuros (CFTC, por sus siglas en inglés). "El gobierno podría poner otra vez bajo regulación norteamericana el 31% del mercado de futuros que se encuentra en dicha zona oscura, entre Londres y Dubai", asegura. En 1999 y 2000, Estados Unidos aprobó sendas medidas que permiten a los inversores actuar en la sombra hoy en día. "Bush puede revocarlas mientras estamos hablando y frenar la especulación", asegura.

Greenberger recuerda que "los mercados de futuros son ahora más importantes en la economía mundial que las acciones y los bonos". "Y como no hay regulación, existen disfunciones en los precios agrícolas, de metales y energía", añade el experto, cuyo dedo acusador apunta a los que multiplican los pronósticos alarmistas. "Los que prevén que el barril alcance pronto los 200 dólares son los mismos que actúan enérgicamente en los mercados, como Goldman Sachs y Morgan Stanley". De hecho, el índice de materias primas de Goldman Sachs atrajo el año pasado inversiones por 260.000 millones de dólares contra 13.000 millones un año antes.

Daniel Weiss, un experto del Center for American Progress, un centro de análisis político cercano a los demócratas, defiende otras dos medidas. La primera consiste en utilizar las gigantescas reservas estratégicas norteamericanas para aumentar la oferta en el mercado. "Estados Unidos dispone actualmente de 700 millones de barriles de petróleo, que representan el 97% de su capacidad de almacenamiento", recuerda. "Podríamos poner en el mercado parte de ese crudo, al ritmo de medio millón de barriles diarios durante 100 días, hasta que los precios caigan definitivamente", explica.

Weiss señala un tercer paso al alcance de las autoridades norteamericanas: el alza del dólar. "Ahora tenemos una moneda débil porque hemos bajado los tipos de interés a 2% por la crisis hipotecaria. Esta crisis está contribuyendo a los altos precios del petróleo", sostiene. El mercado se adapta actualmente al valor del dólar. Si el billete verde se recupera, entonces el crudo bajaría, según Weiss.

A pesar de que el petróleo alcanza máximos históricos, las autoridades se resisten a dar uno de estos tres pasos. Al contrario, los senadores republicanos bloquearon esta semana un proyecto de ley que preveía devolver al regulador estadounidense el control de todo el mercado de futuros. También preveía un impuesto sobre las ganancias de los grupos petroleros y los que se benefician de la especulación. De paso, ajustaba cuentas con los países productores de la OPEP.

El rechazo levantó una polémica electoral entre los dos partidos. El jefe de la mayoría demócrata Harry Reid echó toda la culpa a Bush y McCain, siguiendo el lema de la campaña de Barack Obama de que ambos son "tal para cual". "Una vez más, los republicanos de Bush-McCain dilapidaron una oportunidad, como tantas veces, bloquearon posibilidades de ayudar a los estadounidenses que están luchando", dijo el senador.

Obama quiere un impuesto sobre el beneficio de las petroleras

En cuanto a los candidatos a la Casa Blanca, por ahora se limitan a defender posiciones más bien ideológicas. En línea con su partido y Bush, McCain aboga por una solución a corto plazo: suprimir los impuestos sobre la gasolina durante el verano para que los norteamericanos puedan disfrutar de sus vacaciones sin pagar un precio demasiado alto para viajar. Obama, por su parte, recomienda un impuesto severo sobre las ganancias de los grupos petroleros para financiar las ayudas a los más afectados por el alza de la gasolina.

Mientras las autoridades se quedan con los brazos cruzados, el descontento de los estadounidenses se generaliza y aumenta la presión sobre sus gobernantes. "No estamos lejos de que ocurra aquí algo similar a lo que pasa en Europa", advierte Michael Greenberger, en alusión a las manifestaciones y los bloqueos de carreteras.