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Sábado, 14 de Junio de 2008

El tren europeo parte sin Irlanda

Los líderes europeos insisten en proseguir con la ratificación, a pesar del fracaso de la consulta

LOURDES GÓMEZ ·14/06/2008 - 13:56h

EFE - El presidente francés, Nicolás Sarkozy y el presidente estadounidense, George W Bush, dan una rueda de prensa conjunta en el Palacio del Elíseo, en París.

La república de Irlanda hundió el Tratado de Lisboa en el referéndum constitucional y ahora corre peligro de quedarse políticamente aislada de Europa. Ayer, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, puso de nuevo en marcha el tren europeo urgiendo al resto de los Estados miembros de la UE a continuar con el proceso de ratificación del polémico compendio de leyes magnas.

En una conferencia de prensa compartida con el presidente estadounidense, George Bush, el jefe del Estado francés advirtió de que un cambio de la meta acordada -ratificación para finales de 2008- "convertiría el incidente irlandés en una crisis". En Londres, el Gobierno laborista también apuesta por mantener el rumbo. El tratado cuenta ya con el aprobado de los diputados y, esta semana, debería superar su último obstáculo en la Cámara de los Lores. "Sólo los que previamente desearon bailar sobre la tumba de este tratado, incluso antes del referéndum irlandés, lo están declarando muerto", advirtió ayer Jim Murphy, secretario de Estado para Europa.

Por su parte, el diputado conservador William Hague urgió ayer al primer ministro, Gordon Brown, a demostrar "valentía" reconociendo que este "proyecto centralizador" está condenado a la papelera. El rechazo irlandés ha calado entre los euroescépticos tories, que reclaman la oportunidad de someter a la opinión de los británicos el tratado. "Si no está muerto, deberíamos tener un referéndum", señaló el jueves el líder conservador, David Cameron.

Sólo el presidente checo, Vaclav Klaus, se inclinó ayer por dar por muerto un proyecto que, en su versión original, como Tratado Constitucional, tumbaron los franceses y holandeses en sendos referendos de 2005. "El resultado irlandés representa la victoria de la libertad y la razón sobre los proyectos elitistas artificiales y sobre la burocracia de la UE", señaló el euroescéptico mandatario en un comunicado.

Mientras, el taoiseach (primer ministro) irlandés, Brian Cowen, mantenía su ambivalencia sobre las repercusiones del referéndum. Apenas cumplido un mes en su cargo, el taoiseach ha fallado en su primera cita electoral. Con una participación moderadamente alta, del 53%, el no obtuvo el 53,4% de los votos. En total, 862.415 personas rechazaron el tratado, la cifra más alta que jamás se ha registrado en una consulta en Irlanda sobre cuestiones europeas.

Cowen no quiere apresurarse a sacar conclusiones y no descarta ni aprueba la posibilidad de convocar un segundo referéndum sobre un retocado Tratado de Lisboa. Sus socios políticos del sí --Fine Gael y Laborista-, además de miembros de su Gabinete, piensan que una segunda convocatoria en las urnas sería una píldora difícil de vender al electorado irlandés. Existen precedentes, sin embargo. En Irlanda, con el Tratado de Niza; en Dinamarca, con el de Mastricht.