Archivo de Público
Viernes, 13 de Junio de 2008

Victoria legal de unos vecinos acosados

Un juez condena a una inmobiliaria a reformar un edificio

A. MARTÍN / G. FRANCO ·13/06/2008 - 21:11h

Eran ocho vecinos, en su mayoría ancianos, los que presentaron la demanda por mobbing contra la inmobiliaria propietaria del edificio donde vivían de alquiler. Durante los trámites judiciales, una de las denunciantes falleció, pero nada podía empañar ayer la alegría en el número 147 de la calle de Enrique Granados de Barcelona.

Los inquilinos de esta vieja finca del Eixample barcelonés conocieron este viernes la sentencia a la demanda por acoso inmobiliario que interpusieron contra la inmobiliaria propietaria de su inmueble. Aunque las conclusiones del juez no se refieren al supuesto mobbing, la empresa será obligada a reformar el edificio tal y como pedían sus inquilinos.

Los problemas comenzaron hace seis años, cuando los antiguos propietarios del edificio lo traspasaron a Inmuebles en Renta SA, filial del grupo Sacyr-Vallehermoso.

La decisión de la inmobiliaria de hacer obras tras haber detectado termitas en el bloque desató la guerra legal, ya que los vecinos -que pagan 150 euros de renta al mes- pidieron una fecha de inicio y fin de las obras, petición nunca satisfecha. Poco después, según los denunciantes, la inmobiliaria trató de que el ayuntamiento declarara el edificio en ruina para poder derribarlo, lo que el consistorio denegó.

Plaga de ratas

La situación no hizo más que deteriorarse con obras a medias y muchos vecinos con los techos rotos. La rotura y no reparación de un desagüe de los bajos del edificio llevó una plaga de ratas que invadió todo el inmueble, según pudo comprobar un perito judicial. Fue entonces cuando los vecinos denunciaron que sufrían "métodos de extorsión" y "presión psicológica" por parte de la inmobiliaria.

"Tuve que acostumbrarme a que el techo se me cayera mientras comía", explicaba ayer a este diario Montserrat Berdeny. "Estamos muy contentos, pero sabemos que esto no es el final", añadía. Los denunciantes quieren que se reconozca que sufrieron acoso inmobiliario.

Como consuelo, saben que su presunto acosador deberá acometer a una reforma estructural del bloque, desratizar el edificio, rehabilitar las instalaciones de agua, gas y luz y aplicar un tratamiento antitermitas. Y a cambio, ellos deberán dejar entrar a los obreros.