Archivo de Público
Viernes, 13 de Junio de 2008

"El Gobierno de Karzai está rehabilitando a los talibanes"

Latif Pedram. Político e intelectual afgano. En situación de arresto domiciliario, el rival del presidente Karzai apunta a una campaña para silenciarle por denunciar la deriva antidemocrática de su país.

ANDRÉS PÉREZ ·13/06/2008 - 21:01h

AP/HASAN SARBAKHSIAN - Latif Pedram habla a sus seguidores durante su campaña presidencial en 2004.

Latif Pedram, intelectual laico, dirigente del partido Congreso Nacional Afgano y ex candidato presidencial que rivalizó en 2004 con el jefe de Estado Hamid Karzai, vive desde febrero pasado rodeado por la Policía afgana, en confinamiento domiciliario, y con la circulación restringida. Es uno de los pocos políticos en ese país inmerso en el conflicto que reivindica su condición de civil total, sin ningún vínculo con los grupos armados. Y, sean cuales sean sus culpas, su situación de arresto domiciliario de facto contradice la afirmación hecha el pasado jueves en París por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, durante la inauguración de la Conferencia de Donantes para Afganistán. Sarkozy reiteró su apoyo a Karzai porque, dijo, "su victoria será la victoria del mundo libre". A un año de las elecciones presidenciales afganas, el acoso a Pedram más bien marca un "retroceso en la democracia", como afirma la Federación Internacional de Ligas de Derechos Humanos (FIDH), que facilitó esta entrevista, realizada por correo electrónico.

¿Cómo es su vida? ¿Qué restricciones sufre?

Mi situación sigue igual desde febrero pasado. Me tienen de hecho bajo arresto domiciliario, con 15 controles de la Policía en torno a mi casa. Estuvimos a punto de sufrir un ataque de fuerzas del Ministerio del Interior en varias ocasiones. Me tienen prohibido abandonar el territorio nacional. Mis llamadas telefónicas están controladas. No obstante, he podido recibir en los últimos tres meses cientos de visitantes de Kabul, del norte y del noreste del país, que me expresaron su simpatía y solidaridad. Una delegación de 1.000 personas se desplazó al palacio del señor Karzai, por cierto, para reclamar que se retiren todos los cargos formulados en mi contra y se me ponga en libertad.

¿Ha recibido notificación del Gobierno u otra administración sobre las razones de su arresto?

En febrero recibí una nota del fiscal General que me instaba a presentarme en su despacho. Al mismo tiempo, en un comunicado difundido por la televisión, el fiscal afirmó que se sospechaba que yo estaba presente durante un altercado entre dos personalidades políticas. Eso, en principio, según la ley afgana, no es suficiente para abrir un proceso y prohibir la salida del territoro. Según mi información, no hay ninguna querella presentada en contra mía.

En su opinión, ¿cuál es la razón real de su detención y de la actitud del poder contra usted?

Es una maniobra política para reducirme al silencio y acallar una voz democrática en este momento de crisis política que vive el país. Nuestro partido, el Congreso Nacional de Afganistán, ha adoptado posiciones contrarias a la política actual de Karzai. En primer lugar, queremos un cambio democrático hacia un Estado federal, para poner fin a la tensión entre etnias y a las disparidades entre regiones. Para ello es necesaria una reforma constitucional. En segundo lugar, hemos respaldado claramente el reconocimiento de la Línea Durand, es decir, el trazado de la frontera con Pakistán, y su protección por las fuerzas de seguridad afganas, como ocurre con el resto de nuestras fronteras. Ello permitiría evitar tensiones con Pakistán. En tercer lugar, hemos exigido que la presencia de tropas de la OTAN sea regulada por ley, reivindicación que el Parlamento ha apoyado recientemente. Por último, hemos criticado las estrategias de reconstrucción y de lucha contra la pobreza, que marginan a parte de la población tras 30 años de guerra.

El presidente Sarkozy dijo el jueves a Karzai que su victoria "será la victoria de la libertad en el mundo"? ¿Qué opina?

La comunidad internacional, en varias declaraciones, y la opinión pública están de acuerdo en que la acción de Karzai es un fracaso. No sólo la corrupción es una gangrena en la administración, sino que además sabemos que la ayuda no tiene efectos visibles. ¿De qué libertad estamos hablando, cuando se observa un retroceso claro de la democracia respecto a lo que esperaban los afganos tras la caída de los talibanes? Recientemente, un padre vendió a su hija para poder alimentar a sus otros hijos. Un periodista ha sido condenado a muerte por descargar un artículo de Internet y publicarlo.

¿Diría usted que las libertades fundamentales están dando marcha atrás en su país?

Actualmente hay negociaciones secretas, que han sido reveladas, entre el Gobierno afgano y el jefe del partido islámico Hezb-e-Islami, dirigido por el señor Hekmatyar, cuyo nombre figura en la lista negra de organizaciones terroristas, y también hay negociaciones con los talibanes. El proceso rehabilita a los talibanes, cuando el país había sabido movilizar a la comunidad internacional para poner fin a su experimento represivo. Están alentando la renovación de los talibanes.

¿Por qué ese retroceso?

La estrategia estadounidense en mi país no tenía la democracia como finalidad. La promesa de democracia no era más que el medio de afianzar su implantación en el corazón de Asia, como base para administrar las relaciones con los países vecinos. El futuro político del señor Karzai y su equipo parece muy frágil, y lejos de estar asegurado. Algunas alternativas empiezan a configurarse.