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Viernes, 13 de Junio de 2008

El cortometraje español llega a las salas de China

Carlos Ceacero presenta Retrato de mujer blanca con navaja en el Festival Internacional de Cine de Shanghai

GUILLAUME FOURMONT ·13/06/2008 - 19:34h

“He vuelto hoy al lugar en donde explotó mi cabeza”. Cuando hace cine, el reto que se plantea Carlos Ceacero es entender aquellas palabras del poeta Leopoldo María Panero. Un buen desafío para un joven director como él (Úbeda, Jaén, 1978), aunque la calidad artística de su cuarto y último cortometraje, Retrato de mujer blanca con navaja, le lleva ahora al Festival Internacional de Cine de Shanghai, el más importante de Asia con Tokio, que se inaugura hoy.

Más que invitar a un viaje entre realidad y fantasía, Retrato de mujer blanca con navaja se adentra en la mente de una escritora de novela negra de éxito (Vicky Peña). La película narra lo que no se puede contar con palabras: qué pasa cuando la cabeza de un artista está a punto de explotar, es decir, de crear. “Quise abordar el proceso creativo, estar dentro de la escritora, reflexionar sobre la subjetividad”, comenta Ceacero en el parque de la Casa de Velázquez, institución que le respaldó y donde rodó la película.

En Shanghai, la proyectarán dos veces y sin otras películas en la misma sesión. “Eso muestra que tienen un interés por los cortometrajes”, opina Ceacero. “Es un respeto total por la obra”, se alegra mientras lamenta no poder ir a China. El cineasta distingue largos y cortos con mucho escepticismo respecto al futuro del cine. Y más para el cine español.

El cine, en riesgo

¿Ha muerto el cine? ¿Lo que no es comercial tiene que ser de autor y condenado a no ser visto? “Hacer cortometrajes no significa llegar a hacer largos”. Dirigir un corto es “una formación, se pierde dinero”, resume. Aunque lo que más le preocupa es la creatividad: “El problema en España es que no hay industria, sólo hay aventuras aisladas de gente que no quiere complicarse la vida”. Desgrana una lista de películas, cuyo nombre es mejor callar. “Existe en España miedo a arriesgarse”, explica.

Ceacero tiene ganas de explotar de nuevo, y ya trabaja en un largometraje. “Porque el cine no es sólo ocio sino también arte. Es lo que está en riesgo, lo que puede desaparecer”, explica. Sus herramientas serán las mismas que en Retrato de mujer blanca con navaja: capturar con la cámara sentidos, emociones, para instalar al espectador en la subjetividad de sus protagonistas. “Quiero que el espectador reflexione sobre lo que ha visto. El cine permite fomentar un pensamiento más libre, más audaz, más auténtico, más creativo”.

La película de Carlos Ceacero muestra la tensión que crece en el proceso creativo, sea de una escritora, del propio director o de cualquier persona. Aboga: “Sé que es difícil, pero lo más importante es dirigir y dirigir. Lo que hace posible una película es ser honesto. ¡Cine de verdad!”.