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Viernes, 13 de Junio de 2008

Un testigo afirma que la Guardia Civil tomó la casa de Petrov por sorpresa

EFE ·13/06/2008 - 08:23h

EFE - Agentes del cuerpo especial de intervención de la Guardia Civil, guardan pruebas recogidas en la a la vivienda, situada en la urbanización sol de Mallorca, Calvia, del presunto cabecilla de un clan de la mafia rusa, dentro de la investigación que se ha desarrollado durante la mañana de hoy en diferentes localidades españolas.

Uno de los hombres que trabaja como obrero en la casa colindante con la mansión de "Petrov", número uno de la organización de la mafia rusa retenido en Calvià, ha asegurado que la Guardia Civil tomó el chalé por sorpresa esta madrugada y que, al intentar entrar, los agentes forcejearon con los moradores.

En la operación contra la mafia rusa, dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón y la Fiscalía Anticorrupción, han participado en varias provincias más de 400 agentes, que han detenido a una veintena de personas en diversos puntos de la península y en Baleares.

La mansión habitada por "Petrov" se encuentra en el número 5 de la calle de Portals Vells, de la Urbanización Sol de Mallorca, en el municipio mallorquín de Calvià, al que ha accedido esta mañana la Guardia Civil, apoyada por un helicóptero.

En declaraciones a los periodistas, Mario Sarabia, que trabaja como obrero en la casa ubicada al lado de la mansión del número uno de la organización mafiosa, ha relatado cómo se desarrolló la operación de "asalto" al inmueble, "esta mañana temprano, alrededor de las 06.00 horas".

Según Sarabia, los agentes "armados con metralletas" accedieron al chalé de "Petrov" a través de la vivienda de al lado, para poder esquivar el importante sistema de cámaras de vigilancia de que dispone la finca y entrar por sorpresa en el inmueble.

Al echar la puerta abajo, Sarabia ha señalado que los agentes "forcejearon" con los moradores de la casa en las puertas de la verja.

Fruto del altercado podían verse varias manchas de sangre en el tramo de acera que da acceso a la vivienda, justo ante los portales de entrada.

"Echaron la puerta abajo pero, aunque llevaban armas e iban apuntando como si todo fuera una película, no hubo disparos", ha subrayado este trabajador, que ha reconocido que el movimiento habitual que se veía en la casan vecina "era muy raro, muy raro".